domingo, 31 de agosto de 2014

Chapter thirty four.




*Annie Stonem*

Los días pasaron rápidamente, y en un abrir y cerrar de ojos, ya era jueves. Como, por suerte, habían cancelado las clases de hoy, me levanté cerca de la hora de comer. Había quedado con Zayn que vendría a mi casa a las siete y media para poder empezar a prepararnos para la fiesta, que daría comienzo a la nueve. Aún con el pijama puesto, bajé las escaleras perezosamente hasta llegar a la cocina. Caleb estaba ya despierto, preparando algo de arroz y pollo para comer. Le saludé con un beso en la mejilla, abrazando su espalda. Me encantaba tenerlo en casa, lo quería como a un hermano mayor. Pero por mala suerte él no vivía en Londres y no lo veía tan seguido como me gustaría.
-Hola Cal, muero de hambre- me puse de puntillas para mirar por encima de su hombro como acababa de preparar nuestra deliciosa comida.
-¿Puedes ir poniendo la mesa, por favor?- giró la cabeza y besó mi mejilla, sonriéndome dulcemente. Asentí con la cabeza e hice lo que me pidió. Una vez terminé, me senté en mi silla a esperar que la comida estuviese lista. Caleb nos sirvió una ración de arroz y pollo a cada uno y se sentó delante de mí-. Oye, Ann- llamó mi atención después de unos minutos. Levanté la cabeza de mi plato, dándole a entender que lo estaba escuchando-. Ayer por la tarde, mientras te estabas echando la siesta, vino un chico a casa- me atraganté con el pollo, y ante la risa burlona de mi primo, empecé a toser hasta que me calmé-. ¿Por qué no me dijiste que tenías novio?- sacó su labio inferior hacia afuera, poniendo ojitos de cachorrito. Me mordí el labio, sonrojándome.
-Lo siento, Cal- rodó los ojos, por lo que reí.
-No me enfado contigo porque me estoy quedando en tu casa estos días y no tengo ningún sitio más al que ir, porque si no- dejó la frase en el aire, cruzándose de brazos.
-¿Te he dicho alguna vez cuánto te quiero?- Caleb rió, negando con la cabeza.
-Yo también te quiero, tonta- dio un sorbo a su vaso de agua-; pero cuando tenga novia no te lo diré hasta el día antes de mi boda.
-¿Pero seguiré siendo tu dama de honor, no?
-Claro que sí Ann- sonrió de lado, tocando la punta de mi nariz con su dedo índice. Terminamos de comer y entre los dos lavamos los platos; o al menos lo intentamos. Tuvimos una pequeña guerra de espuma y agua ensuciando todo el suelo de la cocina, que después obligué a Caleb a limpiar si quería seguir viviendo conmigo. Besé su mejilla, subiendo las escaleras para darme una larga ducha de agua caliente. Una vez terminé y me puse ropa nueva, me senté en mi cama con la guitarra en mi regazo. Desde que toqué y canté The A Team delante de Zayn y Caleb, había vuelto a tocar casi diariamente la guitarra, ya que hacía mucho que la tenía abandonada en su funda. Como siempre acababa tocando las mismas canciones, me levanté de nuevo y abrí el último cajón de mi cómoda. Ahí guardaba todas mis partituras. Cogí unas cuantas sin siquiera mirar el título de la canción, volviendo a mi cama. La primera partitura la descarté, ya que me parecía una canción demasiado boba. No tenía ni idea de por qué seguía guardándola. Pero cuando vi el título de la segunda, sonreí. Every Breath You Take, de The Police. El grupo favorito de mis padres. Dejé las partituras restantes a un lado, y cruzándome de piernas volví a colocar la guitarra en mi regazo. Toqué los primeros acordes que introducían el tema, mentalmente preparándome a mí misma para no ponerme a llorar mientras cantaba.
-Every breath you take, and every move you make. Every bond you break, every step you take, I'll be watching you- sentía que cada palabra que salía de mi boca era como si mis padres fuesen los que lo estaban cantando, diciéndome que hiciese lo que hiciese, ellos estarían viéndome; cuidándome-. Every single day and every word you say. Every game you play, every night you stay, I'll be watching you- no pude más. Dejé la guitarra a un lado y enterrando la cara entre mis manos me largué a llorar. Sentí enseguida unos brazos envolviendo mi espalda en un fuerte abrazo.
-Estoy aquí, tranquila.

*Oriana Núñez*

Saqué el disfraz del armario, y lo dejé encima de la cama con cuidado de no arrugarlo. Las botas negras y las medias de rejilla negras que me iba a poner también ya estaban ahí. El antifaz y otros complementos descansaban en mi mesita de noche. Cuando terminé de vestirme, me metí en el baño para cardarme el pelo y pintarme los labios morados, ya que era el color que más se veía en mi disfraz. Me puse el antifaz decorado con arañas plateadas con cuidado de no estropearme el pelo; aunque era tontería, digo, ya estaba totalmente hecho un lío. Una vez lista, me planté delante del espejo. Sonreí. Mi móvil sonó cortamente por lo que supe que me había llegado un mensaje.

Ed.- ¿Me dirás ya cuál es tu disfraz o me dejarás con la espera? :( Yo seré Superman jaja. P.D. Puede ser que llegue un poco tarde, lo siento, te quiero. x

Oh no. Otro Superman no.

O.- Te lo digo, te lo digo jaja. Soy una bruja, pero buena, supongo. P.D. No te preocupes cielo, te esperaré dentro. Llevo un antifaz negro con arañas, para que me puedas encontrar. Te quiero!

Como por suerte mi vestido tenía bolsillos a los lados guardé el móvil en uno de ellos, mientras que en el otro guardé las llaves de casa y algo de dinero, por si acaso.
-¡Ori, vamos!- escuché a mi padre gritar desde el salón, ya que él me llevaría en coche hasta el instituto. Me miré por última vez en el espejo, para después salir de mi cuarto y trotar escaleras abajo hasta situarme al lado de mi padre, quien sonrió nada más verme-. Te ves muy bien, para ser un disfraz que en teoría, tiene que dar miedo- carcajeó y le pegué de broma en el hombro-. Venga, despídete de tu madre que nos vamos en cinco- asentí con la cabeza. Como sabía que mi madre estaba seguramente en la cocina, me dirigí allí a paso rápido, sorprendiéndola por detrás ya que estaba de espaldas. Le besé la mejilla y con la misma rapidez con la que entré, salí. Papá y yo nos subimos a su coche y marchamos rumbo al instituto.

***
Aunque cuando llegué solo habían pasado cinco minutos de las nueve, parecía que la fiesta había empezado horas antes. Había ya un montón de gente dentro del gimnasio, pero sabía por experiencia que ésa ni siquiera era la mitad de la gente que asistiría a la fiesta. Me despedí de mi padre, y hasta que no lo vi desaparecer al final de la calle, no entré al gimnasio. Quedé con los chicos que ya nos veríamos allí dentro, pero ahora que pensaba, era un poco estúpido. El lugar está prácticamente oscuro y casi todo el mundo lleva antifaz, ¿Cómo se supone que voy a reconocerlos? Encima no sabía de qué se iban a disfrazar. Bueno, sabía que Harry iba a ir de Superman y Niall de una especie de chef zombie. Raro.
Mientras me movía entre la multitud intentando buscar a mis amigos, sentí una mano entrelazando sus dedos con los míos, tirando de mí hacia atrás. Me giré asustada, pero una sonrisa se instaló en mis labios al ver a Edward, como él había dicho, vestido de Superman. Se acercó a mi cara y cuando pensé que iba a besar mis labios, desvió los suyos hasta mi mejilla, que besó con lentitud. Cerré los ojos, pero me obligué a abrirlos al notar frío en mi mano. Edward se había soltado. Me sonrió de lado juguetonamente, y aunque a penas podía ver sus ojos por la poca iluminación y el antifaz rojo que llevaba, supe que sus ojos brillaban como normalmente hacían. Antes de que me pudiese dar cuenta, se alejó entre la multitud, mirando por última vez hacia atrás; pero esta vez no sonreía. Quise seguirle, preguntarle qué le pasaba, pero ahora estaba atrapada entre un grupo de amigos bailando sin control. Cuando por fin pude escapar, había perdido de vista a Edward, o eso creía yo. Noté a alguien darme con el dedo suavemente en el hombro, así que me giré. Ahí estaba Edward; sonriente. Con ambas manos en mis mejillas, bajó levemente mi cabeza para darme un beso en la frente. Entonces, al fijarme bien en un pequeño detalle, todo el color abandonó mi rostro. Éste Superman llevaba Converse blancas; el Superman que había besado mi mejilla, llevaba Converse rojas. El Superman que había besado mi mejilla y luego desaparecido, era Harry.

*Annie Stonem*

-¡Llegaremos tarde, Zayn!- chillé mientras corría por las casi desiertas calles de Londres, con mi mejor amigo detrás de mí. Nos habíamos entretenido un poco bastante a la hora de pintarnos la cara para nuestros disfraces. Sobretodo me había tomado más de media hora pintarle a Zayn toda la cara blanca, luego alrededor de los ojos negro y las simuladas costuras en la boca, que iban de mejilla a mejilla. Eso sí, había quedado bastante bien, por lo que había merecido la pena. Habíamos decidido no llevar antifaz por la simple razón que a una señorita muy tonta (en fin, yo), se le había olvidado de comprarlos. Pero nuestros disfraces quedaban mejor sin ellos, así que había sido un buen despiste.
-¡Podías haber cogido el skate!- exclamó dificultosamente por la carrera. Rodé los ojos y me detuve de golpe-. ¡Ah!- escuché su grito, y luego un golpe en mi espalda. Por poco y acabo en el suelo.
-¿Y luego dónde lo dejaría, listo?- me crucé de brazos, a la vez que me giraba para enfrentarlo-. Ya sé que te encantó esa vez que fuimos los dos juntos con el long, pero luego el problema sería dónde lo dejo para que nadie me lo robe, o incluso rompa- Zayn asintió, derrotado.
-Está bien, está bien; no he dicho nada- cogí su mano, riendo divertida. Eché a correr de nuevo, ahora con Zayn a mi lado. A los pocos minutos por fin llegamos al instituto, pero tuvimos que pararnos debajo de un árbol para recuperar el aliento antes de entrar al gimnasio-. No te separes de mí, habrá mucha gente- Zayn cogió mi mano con fuerza cuando nos unimos a la multitud de monstruos y otras criaturas de la fiesta. No era muy fan de los espacios repletos de personas, pero al lado de Zay me sentía lo suficientemente segura para no entrar en pánico.
-¿Ves a alguien?- me sujeté más fuerte de su brazo cuando un chico pasó por mi lado empujando mi hombro. Vi las intenciones de Zayn al querer seguirlo así que lo detuve antes de que hiciese una locura.
-Ahí están Lou y Niall- señaló a Spiderman y una especie de zombie con un cuchillo de cocina pintado de rojo en la mano. Me encogí de hombros y los dos nos dirigimos hacia ellos. Nada más nos vieron caminar en su dirección, sonrieron ampliamente.
-¡Hola chicos!- gritó Niall por encima de la música, estallando en carcajadas cuando se dio cuenta de que elevó la voz más de lo necesario.
-¿Jack y Sally, eh?- Louis enarcó la ceja, divertido-. Mi hermana ama esa película- asintió con la cabeza, aprobando nuestro disfraz.
-¿Cuál de ellas?- se burló Zayn. Oh sí, por un momento olvidé que Lou tiene cuatro hermanas.
-¿Habéis visto a los otros?- nos preguntó Niall, a lo que negamos con la cabeza. Acabábamos de llegar, además-. Nosotros tampoco. He llegado y enseguida he encontrado a Louis, pero ni rastro de Oriana, Harry o Liam- me tensé al escuchar su nombre, pero disimulé moviendo los hombros al ritmo de la música. Hablamos un rato más, hasta que decidimos ir a bailar un poco. Después de un rato de risas y tontos pasos de baile que Niall y yo hacíamos, vi un destello de ojos familiar por la esquina de mi ojo. Me giré confundida. Abrí la boca lo más grande que pude cuando vi a Chris apoyado contra la pared, de brazos cruzados, mirándome divertido. Me disculpé con los chicos y lo más rápido que mis piernas me permitieron, me acerqué a mi novio. Una vez estuve a su lado, lo cogí de la mano para llevarlo a una parte más oscura para hablar. Como me pillasen con él estaría en problemas, aunque yo no lo había invitado.
-¿Qué haces aquí, Chris?- lo encaré, cruzándome de brazos. Colocó la palma de su mano en mi mejilla, y mi cabeza instintivamente se apoyó en ella, aceptando su tacto.
-Moría de ganas de verte- sonrió de lado, suavemente pellizcando mi mejilla entre su dedo índice y pulgar. Pero entonces, me enfadé.
-Me va ha caer una grande como te vean, Chris. No deberías estar aquí- gruñí. Su sonrisa se hizo aún más grande, por lo que rodé los ojos, un poco menos molesta con él. Al fin y al cabo había sido un gesto dulce haber venido hasta aquí solo para verme. ¿Verdad?
-No te preocupes, Ann. He tenido cuidado- besó mi frente. Suspiré, perdonándolo finalmente.
-Está bien, pero tengo que volver con mis amigos, ¿Sí? Ellos no pueden saber que estuviste aquí. Además, piensan que fui al baño- Chris se rió, lo que me hizo sonreir. Me agarró por la cintura, y una vez estuvo lo basta cerca de mi cara, me besó.
-Yo me iré ya; solo quería verte- se separó de nuestro pequeño abrazo, mirándome de arriba a abajo-. ¿De qué vas disfrazada? ¿De muñeca de trapo vieja?- enarcó una ceja, burlón. Le pegué en el brazo, riendo fuertemente.
-Soy Sally, de Pesadilla Antes De Navidad- su cara de confusión me dejó claro que no conocía la película-. Déjalo bobo, te llamo mañana- besé sus labios de nuevo, girándome para poder volver con mis amigos.

*Louis Tomlinson*

No podía dejar de reirme junto a Zayn al ver al rubito, ahora no acompañado de la skater, bailar como si tuviese hormigas en los pantalones. Por favor, que alguien le enseñe a este irlandés a bailar. Ann volvió a los cinco minutos, con una sonrisilla en la cara muy sospechosa. Justo cuando me iba a burlar de ella, una conejita muy sexy captó toda mi atención. Vestida con un body blanco de pelo, unas orejas blancas de conejo y unas botas, también, blancas, estaba Phoebe. Me miraba divertida mientras bebía de un vaso de plástico con un líquido rojo en el interior. Le guiñé un ojo, que ella me devolvió. Zayn codeó mis costillas, riendo fuertemente. Annie me empujó en dirección a Phoebe, por lo que ésta sonrió ampliamente.
-Hola Lou- ronroneó. Con ambas manos agarré su pequeña cintura, y ella pasó sus brazos por mi cuello. Por su aliento adiviné que la chica ya estaba un poco borracha.

-Hola preciosa- ella sonrió, acercando su cara peligrosamente a la mía mientras movía las caderas al ritmo de Nicki Minaj. Bajé la mirada hasta sus labios, carnosos y brillantes, pidiendo ser besados a gritos. Pero no podía hacerlo, Phoebe estaba ebria y sería como aprovecharme de ella. Subí de nuevo la mirada a sus ojos, que me miraron curiosos. Se tropezó con sus propios pies al hacer un tonto paso de baile y apreté más fuerte mi agarre en su cintura para evitar su caída. Phoebe empezó a reir tontamente, derramando algo del líquido de su vaso en el suelo-. Creo que ya es hora de volver a casa, Phoebe- como no opuso resiténcia, la guié hasta las puertas del gimnasio, pero antes de salir pensé en un tema algo importante. Phoebe llevaba solamente puesto el body de pelo y las botas, y fuera hacía bastante frío como para ir solamente vestido con eso. Captó mi mirada preocupada y sonrió, balanceándose con las puntas de los pies.
-Llamaré a un amigo para que me pase a buscar- se encogió de hombros. Iba a preguntar de dónde sacaría un teléfono pero me callé al ver que sacaba uno de su sujetador. La cosa más rara que había visto en mi vida-. Hola Jason- ronroneó simpáticamente, y me recordé mentalmente que ella estaba borracha-. Sí. ¿Puedes pasar a buscarme? Te lo agradeceré como quieras- sonrió a la nada-. Perfecto, nos vemos en unos minutos- quitó el aparato de su oreja y colgó-. Listo Lou, mi amigo vendrá por mí- me guiñó un ojo y me obligué a sonreir. Pocos minutos más tarde, realmente pocos, un gran todoterreno aparcó frente a nosotros. Phoebe sonrió emocionada. La ventanilla del copiloto se bajó y un chico musculado y de piel oscura nos sonrió de lado desde el asiento del piloto. Juraría que ese chico tenía ya al menos veinte años, como mínimo. Pero no hice ningún comentario al respecto. Bueno, quizás solo lo miré un poco con desconfianza pero qué más dá. Phoebe notó mi mirada y agarrando ambos lados de mi cara besó la comisura de mis labios. Se separó rápidamente,  relamiéndose los suyos de una manera que me dejó con ganas de más. Susurró un 'nos vemos mañana' y se metió dentro del coche del chico misterioso. No tuve más remedio que volver dentro cuando el coche desapareció de mi vista.



Holi chicas, espero que os haya gustado el capítulo. Creí que me había salido mejor pero ahora que lo he releído me parece un poco mierda, pero en fin. Como nadie comentó en el anterior capítulo (triste, muy triste) no pondré fotos de los personajes pero si la foto de los disfraces de Ann y Zayn.

Imaginad que la máscara del de la foto (Jack) es solo pintado.
 
No voy a poder subir como en dos semanas, ya que me voy a mi pueblo, pero intentaré escribir y adelantar varios capítulos para cuando vuelva. Nos vemos x


jueves, 28 de agosto de 2014

Chapter thirty three.




*Annie Stonem*

El sábado por la mañana me encontré con Sam y Bella en la puerta de la tienda de disfraces, y después de saludarlos con un abrazo, los tres entramos dentro. Perdí a los tortolitos a los pocos minutos entre los diferentes pasillos repletos de disfraces, así que me tocó buscarme uno yo sola. Cuando llegué al pasillo donde los disfraces eran más adecuados para Halloween, aminoré la marcha, mirando detenidamente los trajes. Se me ocurrió una genial idea al ver dos disfraces de Jack y Sally de Pesadilla Antes de Navidad casi al final del pasillo. Los cogí y esperé cerca del mostrador hasta que los desaparecidos regresaron. Sam y yo pagamos nuestros disfraces y como ya no teníamos nada más por hacer, decidimos tomarnos unos batidos en una cafetería de la esquina cerca de donde estábamos. Mientras que Sam fue a pedirlos, dos de fresa y uno de plátano, Arabella se sentó a mi lado en la mesa al fondo del local.
-Sophie me preguntó por tí- abrí la boca sorprendida, pero me interrumpió antes de que alcanzara a decir algo-. No sé como se enteró de que te vi ni nada, pero el jueves se acercó para preguntarme dónde estabas ahora. Obviamente no se lo dije- le agradecí con una sonrisa-. Pero sigo sin entender como lo supo.
Entonces, a mi mente vino el día en el que Chris apareció en mi instituto. Nunca le dije a nadie a donde iba, por lo tanto, ¿Cómo pudo encontrarme? Y luego, claro está, tenía la duda de cómo supo Liam sobre la existencia de Chris. El único que sabía la historia era Zayn, y él me dijo que no le había dicho nada a nadie. Todo esto era muy confuso.
-Aquí están los batidos para estas bellas damas- Sam dejó nuestros batidos delante nuestro, y antes de sentarse besó la frente de su novia. En medio de nuestra conversación, sonó mi móvil y por la melodia supe al momento que era Zayn quien me llamaba.
-Zaynie- dije cuando descolgué, y la risa de mi mejor amigo me hizo reir también.
-Princesa Zaynie al habla- bromeó, haciéndome reir todavía más fuerte que antes. Sam y Arabella me miraron curiosos, contagiados de mi risa escandalosa-. Te echo de menos bollito- lloriqueó falsamente.
-Tengo una sorpresa para tí, ¿Vienes más tarde a casa?- no pasó ni medio segundo que ya me dio una respuesta afirmativa a mi pregunta. Sonreí, dándole después un sorbo a mi batido de plátano-. Puedes venir a partir de las cuatro si te apetece, voy a comer a casa de mi tía así que supongo que hasta esa hora no estaré en casa- me encogí de hombros, haciendo girar la pajita dentro del vaso.
-Perfecto Ann, nos vemos- le lancé un beso antes de colgar. Seguí hablando con la dulce parejita hasta que como dije, a la hora de comer fui a casa de mi tía Elle. Tuve que coger el metro, cosa que odio con toda mi alma, y resoplé cuando fue la idiota de Mia quien me abrió la puerta de su casa.
-Genial- masculló, rodando los ojos a la vez que cruzaba los brazos sobre su jersey de lana rosa. Pequeña y estúpida entusiasta del rosa. Pasé por su lado, regalándole una falsa sonrisa.
-Yo también me alegro de verte, Mia- me sonrió de vuelta, más falsa que sus pestañas, y me siguió hasta la cocina donde mi tía acababa de preparar un plato de pasta y estofado.
-Hola cariño- saludó mi tía, limpiándose las manos en el delantal que llevaba antes de darme un abrazo.
-Hola tía Elle- sonreí, besando después su mejilla-. Huele delicioso.
-Gracias Annie- rió dulcemente-. La mesa ya está puesta, enseguida estará la comida- asentí con la cabeza, tomando asiento frente a mi prima, quien me ignoraba por completo por tener toda su poca atención en su teléfono. Moví la pierna sin parar, fastidiada por el incómodo silencio que había. Si Mia no hablaba, yo tampoco. Por suerte, mi querida tía sirvió la comida a los pocos minutos-. ¿Cómo te va el instituto, cielo?- me preguntó, y después de probar bocado del estofado que había cocinado, contesté.
-Muy bien; el jueves hay una fiesta de Halloween- sonreí ampliamente. Por una vez me sentía a gusto donde estaba. Mia rodó los ojos, disimuladamente utilizando el móvil debajo de la mesa. Podría engañar a su madre, pero a mí no.
-¿Irás con tu amigo? ¿Zayn, verdad?- hizo una mueca con los labios, intentando recordar si ése realmente era su nombre.
-Bueno, no hace falta ir en parejas así que iré con mis amigos- me encogí de hombros, probando otro trozo del delicioso estofado.
-Oh, con que ahora tienes amigos- murmuró la odiosa de mi prima, sonriendo fingidamente-. ¿Quién lo diría, verdad?- como muchas veces antes había hecho, la ignoré. Pero no pude ignorar el hecho de que me dolía que me tratase así. Al fin y al cabo éramos familia.
-Mia- masculló mi tía. Le sonreí para que no le diese importancia al asunto, y ella asintió con la cabeza, devolviéndome la sonrisa.
-Mamá, hay una fiesta la semana que viene, ¿Puedo ir?- le mostró una amplia sonrisa inocente. Rodé los ojos sin que ninguna de las dos se diese cuenta.
-No lo sé cariño- contestó preocupada-; ¿De quién es la fiesta?- Mia rió levemente.
-¿Eso importa mamá? Una fiesta es una fiesta, y si esto te deja más tranquila, Beth me llevará y traerá. No volverá a probar trago después de la última vez- quise preguntar qué pasó con ésa tal Beth, pero sabía que me esperaba un comentario tipo 'No te metas' de Mia. Pasaba de sus malos comentarios. Finalmente su madre le dio permiso para ir a esa fiesta, y Mia lo celebró dando un pequeño y ensordecedor chillido y escribiendo sin parar en su móvil, ahora sin disimulo. Mi tía me miró, por lo que me encogí de hombros. Seguimos comiendo tranquilamente mientras escuchábamos a mi prima hablar sobre su último novio, cosa que ni a mi tía ni a mi nos importaba, pero no dijimos nada. Nada más acabar, la estúpida de Mia dejó su plato en el lavavajillas y subió corriendo a su cuarto, con el móvil todavía en la mano. Tía Elle me ofreció unos pastelitos, que gustosa acepté. Hablamos un rato hasta que decidí que ya era hora de volver a casa. Me entregó un poco de dinero para comprar más flores frescas para mis padres u otras cosas que me apeteciesen, y me despedí de ella con un abrazo. Tardé más de veinte minutos en llegar a casa, por lo que lamenté no haber cogido mi skate. Dejé los disfraces encima de mi cama y aproveché para ponerme ropa más cómoda. Mis tejanos negros fueron reemplazados por los pantalones de algodón que siempre utilizaba para estar por casa, y mi camiseta y sudadera por un jersey viejo que perteneció a mi padre hace muchos años. Era realmente viejo, y estaba lleno de agujeros, pero me encantaba. El timbre de casa me sacó de mis pensamientos, y antes de bajar las escaleras para abrirle la puerta al que seguramente era Zayn, eché un vistazo a la hora. No eran ni las cuatro; sí que tenía ganas de verme. Llegué a la puerta y la abrí preparada para recibir con un abrazo a mi mejor amigo, pero me llevé una gran sorpresa al ver quien estaba detrás de ésta.
-¡Annie!- gritó mi chico favorito.
-¡Caleb!- chillé más fuerte de lo que debería, y a la vez que mi primo soltaba su maleta, nos fundimos en un gran abrazo.

*Oriana Núñez*

-¡Me tienes abandonada!- exclamó mi Styles favorita nada más descolgué el teléfono-. Si no te llamo yo vete a saber cuánto tiempo pasa hasta que te acuerdes de mí.
-Lo siento Gem- hice un puchero con los labios, a pesar de que ella no me podía ver-. Sigues siendo mi favorita de tu familia.
-Por eso te quiero- rió animada, contagiándome su risa aguda-. ¿Qué haces Ori?
-Estaba buscando un buen disfraz de Halloween por casa con mi madre pero hace veinte minutos que ha desaparecido y no ha vuelto- me senté en el sucio y polvoriento suelo, haciendo un puchero con los labios. Mamá y yo habíamos subido a la buhardilla a buscar algo que pudiese usar el jueves, pero como había dicho, hacía veinte minutos que mi madre había dicho que ahora venía y no ha aparecido desde entonces. Estaba empezando a preocuparme.
-¿Puedo ir y ayudarte? Me aburro en casa- me la podía imaginar ahora mismo tirada en el sofá cambiando de canales en la televisión sin parar.
-¿Y Harry?- no sé ni por qué preguntaba por él, curiosidad supongo.
-En la cocina. Acaba de levantarse hace poco- me reí flojamente.
-¿A estas horas? Son más de las doce- Gemma carcajeó en la otra línea. Rodé los ojos.
-Harry es un flojo- escuché un leve "Te he oído Gemma" de fondo y no pude evitar reir junto a Gem-. Nos vemos en unos minutos Ori- me mandó un beso y colgó sin dejarme despedir de ella. Guardé el móvil en el bolsillo delantero de los tejanos y me crucé de brazos, a ver si mi madre se decidía en aparecer. Quince minutos más tarde y seguía esperando ver a mi madre de nuevo conmigo. Pero entonces vi la cabellera rubia de Gemma, haciéndome sonreir.
-Hola Styles- me levanté del suelo, sacudiendo el polvo de los tejanos. Gemma se acercó y me estrechó entre sus brazos.
-Tu madre me ha dicho que te diga que está haciendo galletas, por eso está tardando tanto- asentí con la cabeza-. ¿Ya tienes disfraz?
-Más o menos- reí cortamente. Gem enarcó una ceja, confundida-. He encontrado un disfraz de hace años de mi madre, pero le hace falta unos arreglillos.
-¿Quieres que te ayude?- sonrió ampliamente, y yo asentí con la cabeza, riendo por su efusividad al darme un abrazo cuando le dije que sí. Cogí el viejo disfraz que descansaba sobre uno de los baúles y fuimos juntas a mi habitación. Le corté algunos hilillos molestos, después Gemma me ayudó a coser algunas partes que se habían descosido. De mientras, mi amiga me contaba como le iban las cosas. Había conocido a un chico muy mono y se habían estado viendo durante un tiempo, pero no llegaban a nada más-. Te quedará genial- aseguró una vez terminamos.
-Gracias Gem- sonreí, guardando mi nuevo disfraz en el armario hasta el jueves. Gemma se había sentado en mi cama, cruzando las piernas, así que me senté a su lado.
-¿Sabes? Harry fue ayer a comprarse unas Converse rojas para su disfraz de Superman. Estaba super emocionado- carcajeó.
-Siempre utiliza el mismo viejo disfraz- negué con la cabeza, riendo levemente-. Aunque le queda bien- espera, ¿Yo dije eso? Gemma se rió fuertemente y yo me mordí el labio, avergonzada.
-No voy a decir nada acerca de eso, pero piénsalo- con su dedo índice empujó suavemente mi mejilla. La miré confundida.
-¿Pensar el qué?- ladeé la cabeza.
-Cielo, esas cosas no se dicen porque sí, todo pasa por una razón- me regaló una sonrisa. Me tapé la cara con las manos, Gemma tenía razón, pero no quería pensar en eso. No ahora.

*Zayn Malik*

Llegué a casa de Ann cuando ya eran pasadas las cuatro. Mi madre me había obligado a quedarme y acabar de hacer todos mis deberes, que en el fondo no hice. En fin, ya me copiaré de alguien. Llamé al timbre tres veces; así es como Annie sabía que era yo. La susodicha me abrió la puerta a los pocos segundos, tirando de mis brazos para abrazarme.
-¿Quién es, Annie?- escuché una voz de chico que provenía de la cocina. Miré a mi mejor amiga alzando una ceja y ella, riendo, me cogió de la muñeca y me arrastró hasta allí. Había un chico sentado en la encimera, con el pelo castaño un poco rizado levantado hacia arriba-. Hey, hola- me saludó el chico, divertido. Le sonreí.
-Zaynie, él es mi primo Caleb. Cal, él es Zayn, mi mejor amigo- nos presentó. No sabía que Ann tenía otro primo aparte de Mia-. ¡Oh, Zayn, por cierto! Ven, tengo la sorpresa que te dije en mi cuarto- rió dulcemente y cogió de una mano a Caleb y con la otra la mía, corriendo escaleras arriba hasta que los tres llegamos a su cuarto. Encima de su cama había un par de disfraces. Los señalé con el dedo, por lo que ella sonrió emocionada-. Son nuestros disfraces- los cogió y me entregó uno de ellos-. Yo seré Sally y tú Jack, de Pesadilla Antes de Navidad.
Sonreí, sorprendido. No me esperaba que también me comprase un disfraz a mí. Por suerte yo todavía no tenía ninguno. Le di un sonoro beso en la frente, agradecido por su tierno gesto.
-Yo también quiero disfrazarme- comentó Caleb tristemente. Annie rió a carcajadas, envolviendo su cuello con los brazos.
-Tú ya eres muy mayor para disfrazarte, Cal. Dentro de poco cumples diecinueve- los miré extrañado. El chico no parecía mayor que nosotros, tenía cara de bebé-. ¿Sabes qué, Zay?- giré a ver a mi amiga al ver que me estaba hablando-. Caleb se va a quedar conmigo unos días- volvió a abrazar a su primo tiernamente y éste rió. Hice un puchero con los labios-. ¿Y ahora qué te pasa?- carcajeó.
-Yo también quiero- protesté, medio en broma. En el fondo me parecía genial que alguien más se quedase con Annie en su casa, así no pasaría tardes a solas con Chris. Ann creía que yo no lo sabía, pero era de cajón.
-Un día te quedas y hacemos una gran fiesta de pijamas los tres- me sonrió y yo asentí con la cabeza. Caleb me parecía una buena persona, así que estaría bien conocerlo.
-¡Annie!- exclamó su primo de golpe, sonriendo ampliamente-. Tócanos algo con la guitarra, por favor- suplicó juntando las manos cuando Ann empezó a negar con la cabeza, no del todo convencida. Solo la había escuchado una vez tocar la guitarra, la primera vez en casa de Harry, así que yo también puse ojos de cachorrito para que nos tocase algo. Acabó rindiéndose y cogió la guitarra de su estuche, sentándose de piernas cruzadas sobre su cama. Caleb y yo nos sentamos en el suelo, mirándola sonrientes. Empezó con unos acordes para introducir la canción que adiviné que era The A Team, obviamente de su querido Ed Sheeran. Me sorprendió cuando empezó a cantar, ya que pensaba que no lo haría. Sé que era díficil en cierta manera para ella hacerlo, pero cantaba realmente bien y era bonito que lo hiciese al menos delante de nosotros. No terminó de tocar la canción entera, pero para nosotros ya fue suficiente. Nos levantamos del suelo y envolvimos a Annie en un fuerte abrazo.
-Ha sido genial bollito- reí besando su mejilla. Caleb nos miró confundido, con una mueca graciosa en los labios.
-¿Bollito?- preguntó, intercalando miradas entre Annie y yo.
-Así me llama desde el primer día que lo conocí- se encogió de hombros. Besé su mejilla rápidamente mientras estaba distraída, haciéndole reir.

*Niall Horan*

El lunes me desperté, extrañamente, de un buen humor. Sentía que algo bueno estaba por pasar, lo que me extrañó. Era lunes, no había nada bueno en eso. Bajé a desayunar después de darme una ducha rápida y vestirme con algo abrigadito. La temperatura había bajado bastante durante el fin de semana y todavía se notaba un poco el frío. Mamá me había preparado un plato de tortitas y un zumo de naranja. Se lo agradecí con un sonoro beso en la mejilla, dándole después los buenos días. Aunque fuese genial tener tortitas para desayunar, sentía que ésa no era la 'cosa buena' que me iba a pasar hoy.
-Nos vemos mamá- le di un beso en la mejilla antes de salir por la puerta de casa. Pasé por delante de la casa de Harry y me sorprendió verle salir. Nunca pasaba a buscarle por las mañanas porque él siempre iba tarde, y yo no quería esperar. A Harry no le molestó, así que quedamos que iríamos por nuestra cuenta. Y volviendo al tema, me pareció raro que saliese tan temprano. Contando que yo también había salido de casa diez minutos antes de lo normal. Me acerqué a él, quien me saludó con un pequeño abrazo.
-Buenos días- bostezó abriendo la boca exageradamente-, Nialler- acabó por decir, cosa que me hizo reir fuertemente.
-Buenos días, Hazza. ¿Qué te ha pasado que estás despierto tan temprano?- refunfuñó un par de insultos por lo bajo, haciéndome reir de nuevo.
-Las amigas de mi hermana se han quedado a dormir, y con eso lo digo todo- rodó los ojos, cruzándose de brazos. Todos sabíamos cuánto detestaba Harry a las amigas de su hermana, pero nunca supimos la razón exacta.
-Pobre Harold- despeiné sus rizos, ganándome una mirada asesina de su parte. Levanté las manos sin poder evitar echarme a reir por lo bajo. Mientras me contaba lo que había hecho el fin de semana, llegamos al instituto. Oriana, Zayn y Annie ya estaba ahí, como siempre. Nos saludaron con la mano cuando nos vieron de lejos y nos acercamos.
-Hola chicos- Ann besó mi mejilla, ya que me puse a su lado. Le sonreí, pasando un brazo por sus hombros. Esperamos un rato más hasta que Liam, y poco después Lou, aparecieron. Entramos todos juntos y cada uno se fue a su clase. La primera hora se me pasó bastante rápido, cosa bastante rara, y me reuní con los chicos en nuestro sitio de siempre ya que ahora teníamos hora libre. Harry se pasó la hora entera durmiendo sobre el césped, con Ann y Zayn a su lado hablando de la fiesta de Halloween. Tercera hora la compartía con Louis, así que se puede decir que no hicimos nada. No nos sacaron de clase de milagro. Lou me hacía reir con cada tontería que salía de su boca, y mi risa no es que fuese muy silenciosa. Encima le contagiaba la risa a la gente que estaba cerca de nosotros. Es lo que tiene ser adorable. Por fin sonó el timbre, lo que significaba que solo nos quedaba una clase más para poder ir a la cafetería. Se decía que hoy había pizza en el menú. Me encontré con Ori camino a clase de mates y ya nos fuimos juntos. Intentó explicarme todo lo que íbamos haciendo, y por suerte poco a poco iba entendiendo. Ésta era una cosa buena, pero tampoco sentía que fuese la 'cosa buena'. Diez minutos antes de acabar la clase, nos puso unos ejercicios en la pizarra y Oriana me ayudó a hacerlos. Parecía un crío de primero de primária, pero juro que no entendía absolutamente nada. Finalmente, el timbre sonó y rápidamente recogí mis cosas. Ori se iba riendo de mí y me pidió que la esperase, así que lo hice. Soy un buen amigo al fin y al cabo. Dejamos nuestras cosas en la taquilla y cuando íbamos por el pasillo hacia la cafetería, una mano sujetó mi brazo para que me detuviese. Me giré confundido, encontrándome con un chico con una cantidad exagerada de pecas y unos ojos posiblemente más azules que los míos.
-Hey, Horan- sonrió. Yo ni me sabía su nombre así que solo le correspondí la sonrisa-. Scott quiere verte, te espera en su mesa de siempre de la cafetería.
-¿Lucy?- pregunté. No entendía por qué a este chico le gustaba llamar a la gente por los apellidos, porque Scott también podía ser un nombre aparte de apellido. El chico asintió con la cabeza y por fin soltó mi brazo, despidiéndose con un movimiento de cabeza y desapareciendo por el pasillo.
-Nialler, te espera tu amada- carcajeó Oriana, palmeando mi hombro divertida. Le saqué la lengua. Llegamos a la cafetería y me despedí de Ori cuando vi a una nerviosa Lucy en su mesa de siempre. Levantó la mirada al ver que me acercaba y se levantó de su silla, sonriendo tímidamente. Y cuando estuve lo bastante cerca, Lucy cogió mis mejillas con ambas manos y plantó un dulce beso en mis labios, sorprendiéndome; pero no tardé en seguirle el beso. Después de unos largos segundos que no quise que se acabasen, separamos nuestros labios. Lucy me sonrió, con las mejillas ligeramente sonrojadas. Esto era lo bueno que me iba a pasar hoy, lo sabía.
-Me gustas, Niall Horan.

*Oriana Núñez*

Cuando vi que todos mis amigos miraban impactados donde estaban Niall y Lucy, me giré rápidamente; ni siquiera había llegado todavía a la mesa. Estuve a punto de soltar un chillido de emoción al encontrarme a los tortolitos besándose. Era una escena tan adorable. Tomé asiento al lado de Liam, como normalmente hacía, y lo saludé con un beso en la mejilla.
-¿No son adorables?- le pregunté refiriéndome a Nialler y Lucy, quienes ahora estaban hablando. Liam rió levemente, asintiendo con la cabeza.
-Lo son- añadió a los pocos segundos. Seguí mirándolos, como prácticamente todos en nuestra mesa hacían, y cuando Niall se levantó seguramente a buscar algo de comida, Ann y yo nos levantamos también, corriendo a ponernos a su lado. Lo atacamos en un gran abrazo, haciéndole reir tiernamente a la vez que nos correspondía el abrazo.
-¡Chicas, me aplastáis!- exclamó, riendo de nuevo. Pidiendo disculpas, deshacimos nuestro abrazo.
-Cuéntanoslo todo Nialler- me colgué de su brazo mientras esperábamos en la cola para pedir nuestra comida, aunque Annie ya tenía la suya en la mesa. Supongo que solo se quería enterar de lo que había pasado, como yo.
-Lucy me ha besado- suspiró felizmente. Me aguanté el comentario de 'lo vimos, igual que toda la cafetería' y sonreí para que continuase-, y cuando me ha soltado me ha dicho que le gustaba- sonrió bobamente. Me encantaba verlo tan feliz.
-Espero que tú también se lo hayas dicho, que te gusta- Ann se cruzó de brazos, enarcando una ceja pícara.
-Claro que lo he hecho- Niall asintió con la cabeza.
-¿Ya es tu novia?- pregunté, y el rubio hizo una mueca con los labios.
-No realmente- pausó antes de continuar-; quiero decir, Lucy me gusta, mucho, pero es demasiado pronto para pedirle que sea mi novia- Ann y yo asentimos con la cabeza, entendiendo su situación. Por fin llegó nuestro turno en la cola. Yo solamente cogí una manzana y una botella de agua, mientras que Nialler llenó una bandeja con todo lo que pudo para él y Lucy-. Nos vemos feas, me siento con Lucy- besó nuestras frentes y se fue dirección a la mesa donde Lucy lo esperaba. Volvimos donde los chicos nos esperaban, deseosos de enterarse de lo que había pasado. Se lo contamos entre las dos rápidamente, ya que no había mucha cosa que contar, la verdad. El resto de tiempo que pasamos en la cafetería, el tema que más tocamos fue 'Niall y Lucy'. O como yo lo apodé: Nucy.





Hola sunshines. Aquí tenéis otro /aburrido/ capítulo. Pero don't worry porque el próximo será mejor, o eso creo yo lol. Bien, como dije en el anterior capítulo, hay un nuevo personaje; Caleb, el primo de Annie. Y me lo he imaginado como Bradley Simpson de The Vamps (Solo se le parecerá en lo físico, nada más). Aquí os dejo una foto si no tenéis ni idea de quién es.

 
Adorable, lo sé. Bien, en el próximo capítulo os pondré la foto de los disfraces de Zayn y Annie bc why not. Espero que os haya gustado y nos vemos en breve. Os quiero x
p.d. si queréis que os ponga fotos de los personajes  y su nombre real me lo ponéis en un comentario y en el próximo capítulo lo pondré c:

viernes, 22 de agosto de 2014

Aviso.

Hola chicas, lo siento pero esto no es un capítulo. Ahora mismo estoy escribiendo esto desde el móvil porque se me ha roto el ordenador. La mala noticia es que ya tenía escrito todo el capítulo 33 y casi acabando el 34 y estoy segurísima que se me ha borrado todo lo que tenía en el ordenador. La buena noticia es que guardé los documentos importantes en un pen drive así que solo tengo el comienzo del próximo capítulo escrito. Aunque solo recuerdo lo que pasa en el cap 34 así que del 33 poca cosa me acuerdo. El lunes llevaremos mi ordenador a que lo reparen y a ver si pueden al menos recuperar los documentos donde tengo todas mis novelas. Espero que todo se solucione pronto y si pierdo definitivamente todas las novelas, no tengo ni idea de cuando subiré. Pensaba subir dentro de poco pero ahora con esto no lo sé. Si no consiguen arreglar nada seguramente me pondré las pilas y para después del quince (cuando empiezo clases) os subiré algo. No va ha poder ser antes porque estaré en mi pueblo, pero ya veré que hago. Lo siento mucho, os quiero x

jueves, 14 de agosto de 2014

Chapter thirty two.





*Liam Payne*

Me arrepentí en lo más hondo de mi alma todas las estupideces que le solté a Annie, pero ya no había marcha atrás, ella probablemente ya me odiaba; si es que antes no lo hacía. ¿Por qué siempre me portaba como un idiota con ella? Oh, no, espera; yo ya era un idiota. Actuaba como lo que era. Con la manga de mi chaqueta limpié las tontas lágrimas que caían de mis ojos. No entendía por qué lloraba. Me repetía una y otra vez a mí mismo que no lo hiciese, pero no podía parar. «¡Ojalá te rompa el corazón ya de una vez por todas! ¡Solamente eres una estúpida y tonta chica a quien nadie quiere!». Ojalá nunca le hubiese dicho eso. Tenía por seguro, que lo único que había hecho, era romperle yo el corazón. Llegué a casa con una cascada de lágrimas bajando por mi cara, así que para evitar preguntas de mi madre, padre o hermanas, corrí escaleras arriba encerrándome en mi cuarto con pestillo. Mi cama me parecía el mejor lugar del mundo en este momento. Escondí la cabeza debajo de mi almohada, ahogando así los pequeños sollozos que escapaban de entre mis labios. Ann y yo, seguramente, habíamos roto cualquier amistad que nos unía. Sabía que ella me odiaba ahora mismo. Quién no lo haría en su lugar. Ojalá pudiesemos arreglar las cosas, o siquiera olvidar que esto pasó. Nunca quise hacerle daño.
-¡Liam, cielo, a cenar!- llamó mi madre al otro lado de la puerta. No tenía ni idea de cuanto tiempo había pasado desde que llegué a casa, pero de lo que sí estaba seguro es de que moría de hambre. Aun así, me negué a bajar a cenar. Inventé cualquier excusa para no tener que salir y enfrentarme a las miles de preguntas que tendría mi familia al ver mi cara y ojos rojos. Mi madre se creyó la pobre excusa que le di, dejándome de nuevo solo. Pensando en lo idiota que había sido. Pero entonces, me levanté de golpe de mi cama, buscando como un desesperado la libreta donde tenía la canción escrita. La inspiración había venido a mí como una bofeta. Pasé menos de una hora acabando de escribir la canción y perfeccionándola, y cuando todo estuvo hecho, le mandé un mensaje a Niall diciéndole las buenas notícias.
N.- ¡Eso es genial, Liam! Mañana nos la enseñas (: Por cierto, ¿Qué tal con Annie?
Oh cierto, olvidé mencionar que la genial idea de ir a su casa e intentar arreglar las cosas había sido de Niall y Oriana.
Li.- Por supuesto duende. Horrible, la he cagado.
N.- ¿¡Qué!? ¿Qué ha pasado?
Li.- Soy un idiota Nialler, un completo y estúpido idiota.
Las lágrimas asomaban por el borde de mis ojos, queriendo salir.
N.- No Liam, no digas eso amigo. Lo que sea que haya pasado seguro que lo arregláis.
Li.- Eso lo dices porque no tienes ni idea de lo burro que he sido. Annie debe de odiarme ahora mismo.
N.- Venga tío, no creo. Estáis destinados a estar juntos (;
Sonreí entre lágrimas, sin ánimo de reir realmente.
Li.- Ojalá Niall, ojalá fuese cierto.
Envié esa respuesta, para poco después apagar el móvil.

*Harry Styles*

Solo quedaban dos minutos para que el timbre que daba comienzo a las clases sonase, así que corrí los metros que me quedaban para llegar a la clase de música como un loco. No quedaba casi nadie por los pasillos, pero yo sabía de sobras que Emi podría estar por allí; no quería encontrármela por nada del mundo. No entiendo como siquiera pude tener 'algo' con ella. Me estremecí solo de pensarlo. Crucé el umbral de la puerta, sentándome al lado de Louis. Apoyé la cabeza sobre la mesa intentando recuperar el aliento perdido. Aunque supongo que exageraba un poco, no había sido para tanto.
-Buenos días Harold- saludó mi amigo, medio riendo. Peinó los rizos rebeldes de mi cabeza, que seguramente se habían movido de su sitio correcto al correr.
-Hola Boo Bear- le saqué la lengua, ya completamente recuperado de mi pequeña carrera.
-Liam ya acabó la canción- anunció, bajando la voz y acercándose un poco más a mí para que lo escuchase mejor-. Hemos hablado con Ori y ella entretendrá a Annie durante la hora libre para que nosotros la podamos ver- terminó de hablar, volviendo a la posición de antes. Asentí con la cabeza, muerto de ganas de escuchar la letra de nuestra primera y própia canción como banda-. Por cierto- rió Lou-, Ori me enseñó la última notita que recibió de 'su chico anónimo'- hizo comillas con los dedos, ya que 'el chico anónimo' era el mismo con el que estaba hablando él ahora- y en serio tío, te va a descubrir tarde o temprano- carcajeó, palmeándome la espalda levemente.
-¿Y eso?- pregunté divertido. Louis rodó los ojos.
-Fiesta de Halloween. Tú de Superman. Misteriosamente en su nota aparece la referencia de Superman. ¿Algo más?- esta vez fui yo el que rodó los ojos.
-Técnicamente, la nota habla de que no puedo ser Superman, pero por ella sería un super humano- crucé los brazos sobre la mesa, descansando ahí la cabeza; de nuevo.
-Aw qué romántico- Lou pellizcó mi mejilla, riendo al segundo después de haberlo hecho.
-Igualmente, de momento no sospecha nada de mí, ¿Verdad?- enarqué una ceja.
-No, tranquilo. Pero no entiendo, ¿Por qué no se lo dices de una vez por todas y ya?
-Tengo miedo- suspiré-. Es la primera vez que me enamoro, Lou- confesé, aunque tenía la certeza de que eso lo sabía, y de sobras.
-Oh vamos Haz, no tengas miedo de eso. Eres Harry Styles, por favor- reí junto a mi mejor amigo-. ¿Qué es lo peor que puede pasar si se lo dices?
-¿Que se ponga a reir en mi cara? No lo sé Louis; además, tiene novio, por si lo habías olvidado- argumenté.
-Dejémoslo aquí- se puso a reir, viendo al profesor entrar por la puerta.

***
-¡Está genial!- exclamé, después de que Liam nos enseñase a cada uno la letra de la preciosa canción que había escrito. Estaba realmente bien, y seguramente con la melodia en la que Niall y Annie estaban trabajando quedaría aún mejor.
-Gracias Hazza- sonrió, pero la sonrisa no le llegó a los ojos. Parecía una sonrisa triste.
-¿Qué ocurre, Liam?- no había sido el único en notarlo, al parecer. Louis miró al castaño preocupado, mientras que Zayn frotaba su espalda. Liam buscó ayuda en Niall con la mirada, incapaz de hablar.
-Bueno, Oriana y yo estábamos preocupados por como de incómoda era la situación entre Liam y Annie, porque no nos gusta ver a nuestros amigos peleados, así que le dije a Liam que fuese a hablar con Ann a su casa más tarde y según él me contó, no fue muy bien- explicó el rubio, resumidamente.
-¿Qué pasó?- pregunté curioso. Nialler se encogió de hombros.
-No me ha dado detalles- señaló a Liam con la cabeza, quien se pasaba las manos por la cara sin parar. Cuando finalmente paró, miró un punto muerto en el suelo, evitando nuestras miradas.
-Annie me odia, es lo más seguro, sobretodo después de lo que le dije- declaró, con la vista aún en el suelo. La mandíbula de Zayn se tensó.
-¿La hiciste llorar?- preguntó el moreno, duramente. Fijamos la vista en Liam, quien lentamente y cerrando fuertemente los ojos, asintió. Los puños de Zayn se cerraron, sus nudillos se volvieron blancos. Louis, Niall y yo nos miramos entre nosotros, sabíamos que Zay no pegaría a Liam, pero estábamos al tanto. Sabíamos, también, lo importante que era Annie para Zayn, así que no estaba de mal estar atentos-. Mira Liam, te juro que si no fuese porque eres mi amigo te habría lanzado ya un puñetazo- gruñó. Sin embargo, el castaño no reaccionó como esperábamos.
-La verdad, me lo merezco. No entiendo como todavía no lo has hecho Zayn- murmuró, enterrando la cara en sus manos. Zay suavizó su expresión, y tirando del brazo a Liam, le regaló un abrazo.

*Oriana Núñez*

-Vaya Ann, lo siento- abracé a mi amiga cuando acabó de contarme lo sucedido ayer en su casa. Nunca esperé que Liam se fuese a poner así.
-No importa Ori- sonrió de lado-. Lo hecho, hecho está- se encogió de hombros. Pero yo sabía que realmente le importaba, y que le había dolido lo que Liam le había dicho.
-Como tú digas Annie- murmuré, negando suavemente con la cabeza-. Entonces, ¿Chris y tú estáis saliendo?- pregunté pícara, haciendo reir a Ann.
-Sí- hizo una mueca rara con los labios-. Es un poco de locos, pero me gusta así que- y de nuevo, se encogió de hombros.
-No entiendo nada de lo que dices pero asentiré con la cabeza como si lo hiciese- Annie rió fuertemente, viéndome como movía la cabeza levemente de arriba hacia abajo-. Ahora ya los solteritos del grupo son Zayn, Harry y Liam- carcajeé.
-¿Y Nialler y Lou, qué?- enarcó una ceja, confusa.
-Louis con Phoebe, obvio. Y Niall con Lucy, veo futuro en esa pareja- Ann asintió, de acuerdo conmigo.
-Pero todavía no estan saliendo Ori- replicó, dándome con el dedo índice en la frente. Rodé los ojos; también me refería a futuras parejas-. Oye, cuéntame más cosas sobre la fiesta de Halloween- sonrió angelicalmente, no dándome otra opción que contestarle.
-Se celebra todos los años, supongo que desde siempre. No es realmente obligatorio llevar un disfraz pero si no lo haces todo el mundo te va a mirar mal, porque a ver, es Halloween. En fin, no es muy común ir en parejas porque todo el mundo siempre va con su grupo de amigos pero te digo yo que en la fiesta siempre alguien se lo monta con alguien del otro sexo. Hay una pequeña tradición, que aunque no sea obligatorio, casi todo el mundo lo hace. Nos tapamos la cara con una máscara, antifaz o lo que sea; así nuestra identidad es una sorpresa y somos el personaje de nuestro disfraz- acabé de explicar.
-Mola- murmuró, distraída-. En mi antiguo instituto no hacían muchas fiestas, y solo fui una vez a un baile- se encogió de hombros-. Un chico me invitó a ir, pero quedamos en que iríamos como amigos porque de verdad no quería comprometerme con nadie; y me lo pasé bastante bien.
-Antes de las vacaciones de Navidad celebran un baile también- anuncié, acomodándome el pelo detrás de la oreja-. Es un poco más formal, pero es divertido. Luego se celebra otro en primavera, antes de Semana Santa. Y antes de acabar el curso organizan una fiesta de despedida a los de último curso. El año pasado montaron una feria.
-Me encanta este lugar- exclamó, riendo levemente. Le di un pequeño codazo en las costillas, haciendo bailar las cejas.
-¿Y por qué te fuiste de tu instituto?- pregunté. En seguida noté como el color de piel de Annie se volvía más pálido a cada momento. Evitó mi mirada, moviendo las manos nerviosa.
-Quería un cambio- respondió, pero enseguida añadió:-, de aires.
Asentí con la cabeza, no queriendo presionarla para que me contase lo que realmente pasaba.
-Supongo que eso está bien- me encogí de hombros, al igual que ella, y eso nos hizo reir. Le sonaron las tripas, haciéndonos reir de nuevo aún más fuerte-. Me parece que hay que alimentar a la bestia.
-Vamos a ver si Lou tiene una chocolatina para mí- se levantó de un salto, feliz por conseguir una chocolatina. Se colgó de mi brazo y me arrastró hasta los chicos. Ojalá no estuviesen todavía con la canción.

*Annie Stonem*

Por mi mala suerte, Louis no traía una chocolatina con él, así que me quedé lo que quedaba de hora libre enfurruñada. Cuando sonó el timbre nos levantamos de ahí para ir dirección a la cafetería. Zayn se puso a mi lado, pasando un brazo por mis hombros. Lo abracé por la cintura mientras caminábamos, sintiendo un beso en mi frente que me hizo sonreir.
-Sé lo de Liam- susurró contra mi pelo. Como notó que me tensé, besó mi cabeza a la vez que acariciaba mi hombro-. Podías haberme llamado Ann- me reprochó sin intentar parecer muy duro. Las lágrimas intentaron salir pero las paré antes de tiempo.
-Lo siento Zay, pero en ese momento no estaba con ánimos para hablar con nadie- me excusé. Me apretó el hombro con la mano y dejó de hablar. Ya habíamos entrado en la cafetería. Nos pusimos en la cola con las bandejas de plástico y yo solamente cogí un pedazo de tarta de chocolate y una botella de agua, mientras que Zayn escogió un sandwich de pavo, unas patatas fritas y un refresco de naranja. Niall, Lou y Harry ya estaban sentados en nuestra mesa de siempre, así que ocupé mi lugar al lado del rubio. Al instante sentí el moreno sentarse a mi otro lado. Por debajo de la mesa me apretó la rodilla, sonriéndome cálidamente. Con mis manos a cada lado de su cara lo acerqué a mí, besando la punta de su nariz suavemente.
-Hey Nialler, ¿Cómo es que hoy no te sientas con Lucy?- preguntó Louis, para después darle un mordisco a su sandwich. Noté las mejillas del rubio sonrojadas, pero no hice ningún comentario sobre eso.
-¿Acaso me estás diciendo que no quieres que me siente con vosotros pero con otras palabras?- evadió la anterior pregunta, cruzándose de brazos. Le di un codazo juguetona, por lo que soltó un suspiro-. Me daba corte, además nos veremos esta tarde- admitió, sonrojándose una vez más. No pude evitar pellizcarle la mejilla.
-¿Otra cita?- inquirió el rizado, a lo que Niall asintió con la cabeza-. Si no acabáis juntos voy a estar un poco decepcionado- bromeó, lanzándole una patata frita que impactó directo en su frente. Como ésta cayó en su bandeja, el rubio se la comió, ante las risas de todos nosotros. Me atraganté, empezando a toser fuertemente cuando noté la presencia de Oriana y Liam en la mesa. Zayn me miró preocupado, dándome palmadas en la espalda para que me recuperase. En cambio, los idiotas de Niall, Louis y Harry seguían riéndose de mí.
-¿Estás bien, Annie?- preguntó mi mejor amigo una vez pude dejar de toser. Moví mi cabeza de arriba a abajo, dándole a entender que estaba ya perfectamente. Siguió mirándome a los ojos por un largo rato, hasta que entrecerró los suyos y se acercó a mi oreja para susurrarme:-. ¿Me contarás qué te dijo Liam?
Me mordí el labio, evitando su curiosa mirada. No podía decírselo. Ante todo, Liam también era su amigo, y se conocían desde hace bastante tiempo. No quería arruinar su amistad. Tomé una bocanada de aire, indecisa.
-No puedo Zay, es tu amigo- murmuré, mirándole de reojo. Charlaba con Oriana sobre un tema totalmente desconocido para mí, pero lo noté distraído. Zayn asintió con la cabeza, rindiéndose de una vez por todas.
-Igualmente, que sepas que te quiero más a tí- murmuró él contra mi pelo, antes de besar la zona sobre mi oreja. Con el pequeño tenedor de plástico transparente corté un pedazito de tarta y me lo metí en la boca, sonriendo ante las palabras de Zayn.




Hola sunshines. Siento que este cap es una mierda y el siguiente también lo será pero bueno. Lo bueno se viene en el capítulo treinta y cuatro, o al menos eso es lo que tengo en mente. En fin, ya lo veréis. Siento mucho haber subido tan tarde pero mi portátil está haciendo cosas muy raras últimamente y vivo con el miedo de que de la nada me borre el documento con la novela entera; y contando también el hecho que no pude subir porque no siempre estoy en barcelona so no wifi. Voy a intentar subir el siguiente cap este fin de semana. Oh, y espero que os haya gustado éste, aunque como he dicho es una mierda jaja. Whatever, os quiero x
p.d. Adelanto exclusivo del próximo capítulo: saldrá un nuevo personaje!

miércoles, 30 de julio de 2014

Chapter thirty one.




*Niall Horan*

Después del almuerzo, Liam y yo nos fuimos juntos a la clase de cocina. Era la mejor asignatura que había, en serio, podías comer lo que querías y no te decían nada. En fin, como sabía que entre Liam y Ann todavía había mucha 'tensión' y ellos se sentaban juntos, decidí ocupar el sitio de Annie. La susodicha, al llegar y verme sentada en su sitio, me agradeció con la mirada. Es lo menos que podía hacer. Oriana y Ann tomaron asiento detrás de nosotros y me giré a verlas, cogiendo a Liam del brazo para que también, a regañadientes, se girase.
-Hola chicas- sonreí animado. Cuando decía que ésta es la mejor clase de todas no mentía. Ori rió y estiró su brazo para revolver mi pelo, a lo que aparté su mano de un manotazo.
-Hola bobos- saludó riendo una vez más. Ann solo sonrió, bajando la cabeza.
-¿Qué creéis que cocinemos hoy? Yo quiero hacer pizza- saqué mi labio inferior hacia fuera, en un intento de puchero.
-Ya hicimos pizza hace dos semanas, yo creo que ya es hora de hacer brownies- Ori se cruzó de brazos, con el ceño fruncido.
-Pero la pizza es mejor- argumenté.
-¿Y en qué te basas, listo?- replicó, enarcando una ceja.
-La pizza puede llevar los ingredientes que quieras mientras que el brownie solo lleva chocolate- reí.
-Pero igual los brownies son mejores- me sacó la lengua, riéndonos segundos después. Los tontos de Liam y Annie no participaban en nuestra absurda pelea, solo mantenían la cabeza agachada, evitando hacer contacto con la mirada. Saqué mi móvil rápidamente, escribiéndole un mensaje a Oriana.
N.- Odio que no se hablen :( #TeamLannie.
Oriana, divertida, sacó el móvil de su bolsillo y con una pequeña risita, me envió una respuesta.
O.- Y yo Nialler :( Jajaja #TeamLannie?
N.- Sé que dijimos que no nos íbamos a interponer, pero lo haremos solo para que al menos sean amigos de nuevo, luego que salgan si ellos quieren (; Liam + Annie = Lannie.
O.- Estoy contigo, pero lo de que salgan quizás ya no, Annie está saliendo con el chico del otro día. No soy tonta Niall, hasta ahí llego jajaja
N.- Pues al menos que se hagan amigos de nuevo. Oye, yo solo te lo dejaba claro!
O.- Claro que sí! Shh tú ahora intenta disimular.
N.- En fin, hablaré con Liam, le diré que vaya esta noche a hablar con Annie y que se arreglen de una vez por todas.
O.- Está bien, espero que funcione.
N.- Crucemos los dedos.

*Annie Stonem*

Cuando llegué a casa subí rápidamente las escaleras hasta mi cuarto y me dejé caer en la cama. Estaba muy cansada. Pero recordé que el tonto de Niall había manchado mi camiseta con una salsa misteriosa, así que me levanté para cambiarme. Me cambié los tejanos por unos pantalones negros de algodón que me iban algo grandes, me puse una camiseta de manga larga de color azul y unos calcetines gruesos. Mientras bajaba las escaleras me recogí el pelo en una coleta alta, para que no me molestase al hacer la comida. Ya en la cocina, saqué todo lo necesario para hacerme una mísera ensalada y en menos de diez minutos ya estaba sentada en la mesa con la música de Ed sonando de fondo. Odiaba comer en silencio, así que la música era lo único que me acompañaba. Lavé los platos y cubiertos que utilicé, y me tiré en el sofá una vez terminé. Me tumbé boca arriba, contemplando el blanco techo, juntando mis manos sobre mi estómago. Cerré levemente los ojos, y cuando me quise dar cuenta, ya estaba cayendo dormida. El sonido del timbre me despertó. Cogí mi móvil sobresaltada, el cual descansaba sobre le mesita de café, comprobando la hora. Las ocho menos cuarto. ¿Quién demonios sería a esta hora? La misma pregunta se repetía en mi cabeza mientras me levantaba del sofá y sin comprobar las pintas que llevaba, abría la puerta.
-Mh, hola Annie.

*Oriana Núñez*

-Te prometo que hacen el mejor té del mundo- me aseguró Edward, aguantándome la puerta de la cafetería para que pudiese entrar primera. Le agradecí con una risita, cogiendo su mano de vuelta cuando estuvo a mi lado.
-Te creo Edward- esta vez se rió junto a mí. Nos condujo hasta el final del local, una mesa cerca de la ventana. Al ser una mesa solo de dos, quedamos uno delante del otro.
-Me gusta tu camiseta- señaló divertido. Bajé la mirada hasta la prenda, riendo al darme cuenta de a qué se refería. Esa camiseta había sido suya, hasta que un día llegué yo y me la quedé. Pero él lo aprobó, así que eso está bien.
-¿Me queda mejor a mí, verdad?- carcajeé, poniendo una mano sobre mi boca al darme cuenta de lo fuerte que había sonado mi carcajada. Edward rió disimuladamente y giró la vista cuando una pareja se nos quedó mirando.
-Muchísimo mejor- alargó su mano a través de la mesa hasta poder coger mi mano, entrelazando nuestros dedos. Me sonrió tiernamente; mordí mi labio, sonrojada.
-¿Qué váis a pedir, chicos?- levanté la vista para observar a un chico joven y sonriente, no más de veinticinco años, con una libretita en la mano para apuntar los pedidos y un lapiz mordido en la otra. Edward le sonrió de vuelta y pidió dos té verdes-. Enseguida os los traigo- dio un pequeño asentimiento, desapareciendo de nuestra vista.
-Te lo prometo, el mejor té del mundo- aseguró de nuevo, bromeando, con una divertida medio sonrisa en los labios. Eché la cabeza hacia atrás, riendo fuertemente, ahora sin importar las miradas de los curiosos.
-Me has estado diciendo lo mismo todo el día, bobo- cuando noté que el pulgar de Edward acariciaba mi mano dando círculos, me estremecí. Se sentía bien, pero no tan bien como cuando lo hizo Harry. Inmediatamente me sentí mal por pensar en eso.
-¿Qué ocurre?- me miró preocupado. Lo sabía, había notado mi cambio de humor.
-Nada cariño- sonreí para tranquilizarlo, pero sé que salió casi como una mueca-; solo me dio un poco de frío- mentí. No quería hacerlo, pero ya me sentía bastante mal con haber pensado en lo que no tenía que pensar. Primero con mi chico anónimo, ahora también con Harry, ¿Quién sigue? ¿Nialler? Me reí internamente. No, Niall para Lucy.

*Zayn Malik*

-¡Zayn! ¡Zaaaaayn!- chilló mi hermana desde su cuarto, y corriendo como alma que lleva el diablo subí las escaleras, asustado. Mamá, papá y Safaa habían salido, y yo estaba al cargo, así que como buen hermano mayor corrí a ver que le ocurría a Waliyha para que gritase mi nombre.
-¿Qué ocurre?- exclamé nada más abrir su puerta-. ¿Te has hecho daño? ¿Has visto un ladrón? ¿Hay fuego?- pregunté de carrerilla, pero me empecé a reir al verla con una mirada confusa tirada en su cama con el móvil en la mano.
-¿Qué dices, Zaynie?- rió enarcando una ceja, divertida por mi ataque de hermano mayor protector. Bueno, haría lo que fuera por mis hermanas. Waliyha rodó los ojos, y de un momento a otro se sentó de golpe en su cama, chillando emocionada. Me puse a chillar con ella, sin saber muy bien de qué iba la cosa. Que quede claro que chillé como un hombre, no como una niñita.
-¿Por qué estamos chillando?- aproveché que dejamos de gritar para preguntar eso, cosa que hizo que mi hermana casi se atragantase de la risa. Palmeé su espalda hasta que pudo dejar de toser.
-¡Porque Oliver me acaba de pedir una cita!- se puso a chillar de nuevo y yo la abracé fuertemente. Pero rápidamente me separé de ella. Waliyha, confundida, enarcó una ceja al ver el mohín que hice con los labios.
-Te estás haciendo mayor demasiado rápido- murmuré, en parte orgulloso de mi hermana, pero también triste. Perderemos nuestros momentos hermano mayor-hermana pequeña que siempre me han gustado tanto. Aunque siempre me quedará Safaa. Waliyha me abrazó fuertemente, escondiendo la cabeza en mi pecho.
-Te quiero mucho Zayn, y no te cambiaría por nadie del mundo- besé su cabeza dulcemente-; aunque a veces me saques de quicio, eres el mejor hermano del mundo- luché contra las lágrimas de alegría que amenazaban por salir, pero finalmente gané-. Necesito que me ayudes Zayn, es mi primera cita y- se mordió el labio, nerviosa. La interrumpí, no queriendo que estuviese más inquieta.
-Te ayudaré en todo lo que quieras- le sonreí tranquilizadoramente-. En fin, ¿Cuándo es la cita? ¿Dónde iréis?
-Dios mío Zayn, que es hoy- gruñó, supongo que controlándose las ganas de echarse a chillar, de nuevo-. Hemos quedado a las seis, pasará a buscarme e iremos a dar una vuelta. No sé que ponerme- refunfuñó levantándose, encaminándose a su armario. La seguí para pararme detrás de ella de brazos cruzados, mirando también su ropa.
-Ponte esos tejanos azules que compraste con mamá el mes pasado- me encogí de hombros-, estaban bien. Y esas botas negras que te regalé el año pasado- exclamé señalándolas cuando las vi medio escondidas entre un par de camisetas. Mi hermana sonrió, cogiendo los tejanos y botas que le dije más un jersey marrón que ella eligió por su cuenta.
-Gracias hermano- corrió a besarme la mejilla antes de abandonar su habitación. Sonreí en respuesta, cerrando la puerta detrás de mí para dirigirme escaleras abajo de vuelta a mi lugar en el sofá. A las seis en punto el timbre de casa sonó por lo que me levanté rápidamente antes de que Waliyha pudiese ir a abrir, así poder abrir por mi cuenta e intimidar al chico que tenía intenciones de llevar a una cita a mi hermana.
-Así que- me crucé de brazos, viendo como Oliver tragaba saliva-, ¿Oliver, verdad?- el chico asintió nervioso. Lo gracioso es que ya sabía su nombre, pero de todas formas-. ¿Qué intenciones tienes con mi hermana?- jugó con sus manos, nervioso, pero cuando me contestó su voz sonaba segura.
-Quiero que se sienta conmigo como la princesa que ella es- asintió con la cabeza, convencido de sus palabras. Y con eso no tuve ninguna duda de que Oliver era el chico adecuado para mi hermana; el chico que la protegería de lo malo de la vida casi tanto como yo. Le sonreí al chico nervioso y palmeé su hombro, cosa que le hizo suspirar de alivio.
-Cuida de mi hermana- murmuré cuando escuché sus pasos bajar por la escalera. Oliver asintió con la cabeza en mi dirección, sonriendo segundos después cuando su mirada se posó en Waliyha-. Pasadlo bien- besé la cabeza de mi hermana cuando pasó por mi lado, envolviendo sus brazos en mi cintura para un abrazo.
-Nos vemos Zayn- me lanzó un beso al aire, que riendo atrapé con la mano mientras veía como cerraba la puerta y de nuevo me quedaba solo en casa.

*Louis Tomlinson*

Me encontré con Phoebe a la salida del colegio de mis hermanas. Junto a los padres de los otros niños, esperamos a que el hermano de Phoebe y mis hermanas salieran mientras la sexy chica a mi lado y yo manteníamos una animada conversación. Después de unos pocos minutos, Phoebe y Daisy que salieron por la puerta riendo felizmente, echaron a correr hacia mí al verme. Un niño castaño con el pelo revuelto echó a correr también hacia nosotros, así que supuse que ése sería el hermano de Phoebe. Mis adorables hermanitas se colgaron de mi cuello y cogí a ambas en brazos, dando vueltas. Besé sus mejillas para seguidamente volver a dejarlas en el suelo.
-¿Quién es?- me preguntó Daisy señalando a Phoebe, quien agarraba la mano de su hermano pequeño. El enano castaño sacó la lengua a Daisy y a Phoebe, y se escondió detrás de las piernas de su hermana mayor.
-Se llama Phoebe, es amiga mía- le sonreí, cogiendo su mano. Cuando fui a coger la mano de la pequeña Phoebe, ésta se agarró a mi camiseta escondiéndose detrás de mí.
-Hola bonitas- se agachó a su altura. Su hermano el enano castaño salió de su escondite, mirando mal a mis hermanas. Daisy, con un puchero en los labios, tiró de mi mano. Me puse también a su altura.
-No me gusta- me susurró, dándome a entender que se refería a Phoebe. Con el ceño fruncido, miré a mi otra hermana, quien de nuevo se escondía detrás de mi espalda mirando mal al hermano de Phoebe.
-No son bonitas, son feas- habló finalmente el enano castaño con una irritante voz chillona. Lo fulminé con la mirada, pero ni se inmutó. Phoebe se rió por lo bajo, y yo como tonto me perdí en su melodiosa risa. Daisy volvió a tirar de mi mano cuando me incorporé.
-Vámonos, Louis- suplicó con otro lindo puchero en los labios. Le sonreí a la vez que asentía con la cabeza. Me despedí de Phoebe, ignorando completamente al enano de la voz chillona, pero cuando pasamos por su lado juro que casi le suelto una palabrota.
-Adiós tontas- con su pequeña y malvada mano agarró el pelo de la pequeña Phoebe y le dio un rápido estirón. Mi hermana lloriqueó en respuesta, dolida. La cargué en brazos sujetándola con solo uno, mientras que con el otro seguía agarrando la mano de Daisy. Cuando estuvimos lo bastante lejos de ellos, bajé a mi hermana de vuelta al suelo, arrodillándome a su lado.
-¿Estás bien cariño?- pregunté suavemente, colocando un mechón de su liso cabello detrás de su oreja. Phoebe asintió con la cabeza, limpiándose una pequeña lágrima que caía por su mejilla rosada.

*Annie Stonem*

En el momento en el que sus ojos se clavaron en los míos, en ese momento, noté que dejaba de respirar por unos segundos. No me esperaba para nada su visita y para ser honesta, no había sido una sorpresa muy agradable. Me había tratado como a la mismísima mierda, ¿Qué quería ahora? ¿Un abrazo y un perdón?
-¿Puedo pasar?- murmuró para romper el incómodo silencio que se había formado, metiendo sus manos en los bolsillos delanteros de sus tejanos. Me hice a un lado, cerrando la puerta cuando el cuerpo del castaño se adentró en mi casa. Se quedó parado en medio del pasillo, indeciso de hacia dónde podía ir, así que me adelanté y entré al salón; él siguiéndome. Nos sentamos en el sofá donde anteriormente estaba tomando una siesta, manteniendo las distancias. No me atreví a mirarle, en ningún momento. Como él no decía nada, me puse a peinar mínimamente mi pelo. Juraría que me veía como el culo, pero ya daba igual; ya me había visto.
-¿Estáis saliendo?- el silencio, de nuevo, fue callado por una pregunta de Liam. Inmediatamente supe que se refería a Chris. Dejé de intentar que mi pelo pareciese normal, lentamente girando mi cuerpo; Liam ya me estaba mirando.
-Sí, lo estamos- declaré, secamente. Una mueca cruzó su rostro a la vez que bajaba la mirada. Hice todo lo posible para callar mi boca y no soltar lo que quería decir, pero no funcionó-. Puedes llamarme ingenua, zorra o todas las palabras que tú quieras, pero Chris me gusta, es mi novio, y eso no va a cambiar nada- Liam gruñó.
-Al menos no ha hecho falta que yo lo diga, ya te lo has dicho tú- escupió con una sonrisa fingida, enseguida dándome a entender que se refería a las primeras palabras que había dicho-. Te creía diferente Annie, pero ya veo que eres una maldita estúpida como todas las demás chicas- lo dijo tan tranquilo que eso me enfadó más. Me levanté de golpe, prácticamente echando humo por las orejas, y él imitó mi acto.
-¿Y cómo sabes eso, eh? ¡No conoces una mierda de mí!- grité, más que cabreada. Las lágrimas amenazaban con salir.
-¡Solo sé que eres la típica chica ingenua que se enamora del chico malo que promete que las cosas irán bien para después romperle el corazón en mil pedazos!- gritó él, de vuelta. La furia brillaba en sus ojos castaños, pero no me asusté.
-¡Eso no es verdad, maldita sea! ¡No sabes absolutamente nada!- una lágrima rodó por mi mejilla pero me las arreglé para que no la viese. Estaba tan cabreada con él que si abría la boca le iba a dar una patada donde más duele.
-¡Ojalá te rompa el corazón ya de una vez por todas! ¡Solamente eres una estúpida y tonta chica a quien nadie quiere!- ahogué un grito, abriendo los ojos lo más que pude. Pareció darse cuenta de lo que había dicho, pero ya era demasiado tarde para arreglarlo.
-¡Vete de mi casa!- ahora sí, las lágrimas caían calientes por mis mejillas, empapando mi camiseta. Grité tan fuerte que se sobresaltó, pero no se movió-. Liam, juro que si no te vas ahora mismo te patearé en las bolas tan fuerte que te quedarás sin descendencia- gruñí limpiando con rabia las lágrimas que no paraban de caer. Cerró fuertemente los ojos, y durante lo que parecieron siglos, se quedó quieto donde estaba. Y cuando menos me lo esperé, ya había salido de mi casa dando un fuerte portazo.




Hiii c: Espero que os haya gustado el capítulo y no me odiéis por lo último que acaba de pasar con Liam y Annie, tenía que ocurrir para que la historia siga su curso. No sé si me explico but anyway.
Nos vemos, os quiero! x

viernes, 25 de julio de 2014

Chapter thirty.




*Annie Stonem*

Al ver finalmente desaparecer a Zayn, me giré para encontrarme con la curiosa mirada de Chris. Saqué las llaves del bolsillo delantero de mi mochila, preparándome para cualquier pregunta que mi amigo / o algo más que eso, me podría hacer.
-¿Quién era?- metí la llave en la cerradura y abrí la puerta. Con la cabeza le invité a pasar. Quizás no fue una buena idea, pero si teníamos que hablar prefería hacerlo dentro de casa. Empezaba a refrescar allí fuera.
-Zayn, mi mejor amigo- cerré la puerta detrás de él. Cogí su brazo suavemente y lo llevé al salón, para poder sentarnos. Se quitó la chaqueta tejana que llevaba, dejándola sobre el brazo del sofá.
-Pensé que tu mejor amiga era Sophie- se mordió levemente el labio, mirándome fijamente. Me removí incómoda y fue cuando me di cuenta de que nuestras rodillas se tocaban. No hice nada para evitarlo.
-Lo era- suspiré-; ni siquiera sé como pudo serlo- no pude evitar agachar la cabeza cuando noté mis ojos acuosos. Todos los recuerdos, tristes recuerdos, se arremolinaron en mi cabeza, atormentándome. Chris colocó suavemente dos dedos en mi mentón, elevando mi cabeza. Mis ojos chocaron con su mirada almendrada.
-Olvídate del pasado Ann, vive el presente- me sonrió para intentar subirme el ánimo, y aunque parezca extraño, sus palabras me ayudaron. Asentí con la cabeza, casi ni se notó.
-Tenemos que hablar, ¿Lo sabes?- finalmente me decidí a sacar el tema. No podía más, tenía que sacar mis dudas.
-¿De qué quieres hablar? Ya te dije que me gustas Annie- colocó distraídamente su mano en mi rodilla.
-Y tú a mí también, pero- me atraganté con mis propias palabras, no sabía como continuar.
-¿No quieres ser mi novia?- preguntó, y para mi sorpresa, con una expresión triste en el rostro. Todo eso disipó mis dudas, o al menos, gran parte. Él no me había mentido, y de verdad quería salir conmigo. De verdad quería que hubiese un nosotros.
-No Chris, sí que quiero- puse mi mano encima de la suya, entrelazando nuestros dedos. Me sonrió tiernamente, poco a poco acercando su cara a la mía.
-¿De verdad? ¿Annie Stonem quiere ser mi novia?- acarició su nariz con la mía. Cerré los ojos, disfrutando de la suave carícia.
-Sí, quiero ser la novia de Chris Austin- nos reímos flojamente, y mientras lo hacíamos, chocó sus labios con los míos. En un acto reflejo coloqué mi brazo libre alrededor de su cuello. Nuestras manos todavía entrelazadas sobre mi rodilla. El beso no duró más de quince segundos, pero para ser honesta, nunca me había sentido más agusto en compañía de Chris.

*Oriana Núñez*

Me puse los auriculares en las orejas mientras buscaba alguna canción que me apeteciese escuchar en este momento. Me tumbé en mi cama y cuando tuve la canción que quería sonando por los auriculares, crucé los brazos detrás de mi cabeza. No pude evitar cerrar los ojos ante la suave melodia. Pero la paz no me duró mucho, ya que cuando ya iba por la segunda canción noté como alguien se me tiraba encima y apoyaba su cabeza en mi estómago. Abrí los ojos asustada, encontrándome con la cabellera rizada de Harold. Me saqué los auriculares, dejándolos a un lado, para después tirarle del pelo a Harry. Levantó la cabeza ahora apoyando su barbilla en mi estómago y me sonrió.
-¿Qué haces?- reí a carcajadas. Se quitó de encima mío, así que me senté en la cama y él a mi lado.
-Tu madre me ha dejado pasar- se encogió de hombros-, y como te había visto ahí tumbada tan tranquila y tan mona que he pensado: venga, voy a molestarla un rato- acabó con una sonrisita divertida.
-Oh gracias, muy bonito de tu parte- rodé los ojos, pero me reí de todas formas.
-¿Todavía quieres ver una peli? Si quieres seguir durmiendo te dejo dormir, eh- se metió una mano en el pelo y sacudió sus rizos. En un acto reflejo, me mordí los labios.
-No estaba durmiendo, tranquilo- expliqué-; y sí, sí quiero ver una peli.
Sonrió como un niño en Navidad y de un salto bajó de la cama, agachándose en el suelo. Fue entonces cuando me di cuenta de que había traído una mochila, y esa mochila estaba llena de películas y bolsas de chucherías. Cogió todas las películas que pudo con las dos manos y las dejó encima de mi cama.
-Escoge la que quieras- indicó señalándolas con las manos. Fui mirándolas una por una, hasta que mis ojos se posaron en una que inmediatamente cogí, con una enorme sonrisa en los labios-. Sabía que escogerías esa- carcajeó.
-Ya sabes, me encanta Harry Potter- crucé las piernas y esperé a que Harry pusiese el disco en el dvd. Sí, tenía una televisión en mi cuarto. El mejor regalo de cumpleaños del mundo. Cuando la película estuvo puesta, Harold cogió la bolsa de ositos de Haribo de su mochila y volvió a sentarse a mi lado-. Espera- esta vez fui yo la que me levanté. Caminé hasta el armario y de uno de los cajones saqué una manta grande y calentita para taparnos. Volví a mi lugar de antes, envolviéndonos con la manta. A media película, noté la mano de Harry colocarse suavemente encima de la mía, dándome carícias con el pulgar. Pero no hice nada para evitarlo.

*Annie Stonem*

Después de una pequeña sesión de besos con Chris, anunció que tenía que marcharse. Me prometió que me llamaría al día siguiente y con otro casto beso en los labios, nos despedimos en la puerta de mi casa. Me sentía tan rara. Hace poco, realmente poco, parecía que quería matarme o almenos, hacerme daño. Y ahora me decía que le gustaba. Todo me sonaba a locura, algo casi imposible, pero solo quería sentirme querida. Sí, sé que Zayn me quería, y yo a él. Pero no era lo mismo. Chris fue prácticamente, mi primer amor, y ahora era correspondido. Era como un sueño del que nunca quería despertar.
Me sobresalté por el sonido que hacía mi móvil al vibrar contra la mesita de café. Cogí el aparato para mirar el nombre de quién me estaba llamando. Era Arabella.
-¿Hola?- contesté, tirándome sobre el sofá de golpe. Al hacer ese movimiento brusco tiré un par de cojines al suelo que recogí mientras escuchaba la respuesta.
-Hola Annie; ¿Eres tú, verdad?- preguntó para asegurarse. Crucé las piernas sobre el sofá, apoyando los codos en ellas.
-Sí- reí-. Supongo que tienes muchas preguntas que hacerme.
-Y no te equivocas- añadió, haciéndome sonreir.
-Así que adelante- alenté para que empezase a preguntarme todas sus dudas pero solo escuché silencio. Después de unos segundos, habló.
-No sé por donde empezar- confesó y juntas nos echamos a reir-. Bueno, igualmente tengo que preguntar qué tal has estado, ¿Todo bien?
-Más o menos- hice una mueca con los labios, no quería tampoco entrar mucho en detalles-. ¿Y tú?
-Todo bien- respondió, pero seguidamente me preguntó otra cosa, sin dejarme decir nada-. ¿Cómo vas con, ya sabes, lo de tus padres?- su tono se volvió dulce y supe que no lo decía por compromiso, como todo el mundo hacía. Realmente le importaba. Me entraron más ganas de llorar pero hice lo imposible para que no se notara en mi voz.
-Los echo de menos, pero sobreviviré- sin darme cuenta había empezado a jugar con los cordones de mis Converse.
-Lo siento Ann- me gustaba como utilizaba un tono suave mientras hablaba de eso. No era el mejor tema para hablar conmigo, la verdad-. Y siento mucho también todo lo que pasó en el South London High. Sophie, Tiana y Pamela son unas zorras- eché la cabeza hacia atrás, en una fuerte carcajada. No lo habría expresado mejor-. No le digas a Sam que he dicho eso- advirtió divertida.
-No tranquila, conmigo a la tumba- como si de una cremallera se tratase, cerré mis labios con una llave invisible que tiré lejos de mí.
-Y respecto a Chris- la corté a media frase, no queriendo recordar todo lo malo que me hizo. Eso era el pasado, tenía que vivir el presente.
-Es mi novio- me apresuré a decir, nerviosa. Metí un mechón de pelo que caía por mi cara detrás de mi oreja.
-¿De verdad?- preguntó, entre confundida y sorprendida.
-Suena un poco raro, ¿Verdad? Pero tengo que olvidar el pasado, vivir el presente- la última parte, aunque no quería reconocerlo, iba más para mí misma que para Arabella.
-Solo ten cuidado, ¿Vale?- su voz sonaba preocupada-. Si alguna vez necesitas algo aquí me tienes.
-Claro, gracias Bella- sonreí-. Cuéntame cómo van las cosas por el South London High- cambié de tema.
-Verás, hace un par de semanas me enteré que Pamela estaba embarazada- abrí los ojos a más no poder, ahogando un grito. Sabía que esa chica era una fresca pero creía que se cuidaba y era más cuidadosa.
-¿De cuanto está?- pregunté, realmente curiosa.
-De un mes y poco más, casi no se le nota. Lo fuerte es el tema del padre.
-Cuenta cuenta- animé.
-Se lo montó con un chico en una fiesta y de lo borrachos que iban ambos se olvidaron de ya-sabes-qué- asentí con la cabeza, entendiendo qué quería decir.
-Que fuerte- murmuré.
-Sus padres se enfadaron un montón porque ni siquiera conocía ni recuerda el nombre del chico, que será el padre de la criatura. Hay rumores que dicen que abortará- informó. Eché mi cuerpo hacia atrás, apoyando la espalda contra el respaldo del sofá.
-Si te digo la verdad, me lo esperaba- carcajeé.
-Tú, yo, y más de la mitad de los alumnos del instituto- nos echamos a reir, de nuevo.

*Oriana Núñez*

Como había llegado demasiado temprano al instituto, me tomé mi tiempo para ir a coger el material para la clase de arte a mi taquilla. Los pasillos estaban casi vacios a excepción de un par de chicas hablando a unos cuantos metros de mí. Con un pequeño suspiro, abrí mi taquilla. Para mi sorpresa, o quizás no tanto, un papel blanco y doblado cayó sobre mi bota. Mis mejillas se tiñeron de rojo mientras me agachaba a recogerlo. Me senté en el suelo cruzando las piernas y con cuidado lo desdoblé.
''I can't be no superman, but for you I'd be superhuman - E''.
Una tonta sonrisilla se formó en mis labios. Intentaba buscar un sentido a la frase, algo que me llevase a mi chico anónimo, pero estaba demasiado anonada como para ponerme a pensar. ¿Qué demonios estaba haciendo este misterioso chico conmigo?

***

-Oriana- el suave murmuro de mi novio me despertó de la pequeña siesta que había decidido tomar. Después de descubrir la nueva nota de mi chico anónimo, decidí entrar ya en clase de arte y esperar hasta que llegase alguien; Edward o Harry, para ser exacta. Lo malo de arte es que compartía clase con ellos dos. Abrí mis ojos y levanté la cabeza que reposaba sobre mis brazos cruzados sobre la mesa. Le sonreí a Edward todavía medio dormida y me devolvió la sonrisa, enternecido.
-Hola Edward- me tapé la boca con una mano cuando iba a bostezar, y Edward rió levemente.
-Te ves adorable- levantó una mano para cuidadosamente empezar a acariciar mi pelo, bajando la mano hasta posarla en mi mejilla, y con su pulgar frotar la zona debajo de mi ojo. Giré mi cabeza y besé la palma de su mano, ganándome una sonrisa de su parte. Decidí no contestarle, solamente sonreí.
-Buenos días- canturreó la voz de Harry, y sin explicación alguna, mi sonrisa se hizo más grande. Se sentó delante de mí, poco después girándose a mirarnos-. Edward- saludó, serio. Mi novio hizo una mueca con los labios e intenté no ponerme a reir como loca.
-Harry- contestó, igual de serio. Una risita se escapó de mis labios, pero enseguida la disimulé tosiendo. Ambos me fulminaron con la mirada, cosa que hizo que empezase a carcajearme de verdad. Harry se unió a mí poco después, pero Edward seguía enfurruñado. Me mordí el labio y acaricié su nariz con el dedo índice, haciendo así que sonriese un poco. Agarró mi mano, besando mis nudillos cuando la puso a la altura de su boca. No pude evitar mirar a Harry de reojo, estaba rojo. No pude evitar sentirme mal. Pero cuando vi que una rubia con un vestido demasiado corto para el frío que hacía fuera se sentaba a su lado y él le sonreía coqueto, no pude evitar pensar en más de cien maneras dolorosas de quitarla de mi vista.



Espero que os haya gustado el capítulo *wink* *wink*. Subiré la semana que viene, puede que el miércoles o el jueves, pero si puedo antes lo haré, no worries. En fin, ¿Qué os ha parecido que Annie haya aceptado ser la novia de Chris? ¿Qué creéis que pasará? ¿Y Edward, Harry y Oriana? Dejádmelo saber en un comentario (: Me encantaría saber qué pensáis que pasará. Nos vemos!

P.D. Si alguien más quiere que le avise por twitter que lo diga en un comentario o que me lo diga en el mío: @sexycalum_ . Nada más, por ahora.

jueves, 24 de julio de 2014

Chapter twenty nine.




*Harry Styles*

Antes de que la hora libre acabase, con la excusa de que iba un momento al baño, me acerqué a mi taquilla un segundo y arranqué un trozo de papel de una de mis libretas. Apoyándome contra la puerta metálica de ésta misma, escribí la frase que rondaba por mi cabeza desde que dejamos el tema de los disfraces. Y la idea había venido a mí gracias a la ayuda de Oriana. Un poco irónico ya que la frase se la dedicaba a ella, pero de todas formas. Abrí de nuevo mi taquilla para dejar el bolígrafo que había cogido de mi estuche y después de asegurarme de que había cerrado bien la puertecilla, hice camino hasta la taquilla de Ori. Solo tenía menos de cinco minutos hasta que sonase el timbre, pero por suerte su taquilla no estaba tan lejos de la mía. Miré a ambos lados del pasillo; nadie, no había nadie. Metí el papel doblado por las ranuras de la puertecilla metálica y cuando estuve seguro de que había caído dentro, me alejé de ahí como si nada.

*Annie Stonem*

Después de recoger mi skate, me subí en él y con cuidado de que ningún profesor me pillase con él por el pasillo e intentando no atropellar a nadie, patiné hasta llegar al lado de Sam, quien en cuanto me vio me sonrió divertido.
-¿No era más seguro caminar?- bajé de mi skate (en realidad era el que él me regaló) y lo pisé para poder cogerlo con la mano.
-Pero así era más rápido- me encogí de hombros. Sam rodó los ojos, riendo por mi flojera.
-Lo que sea- me dio un pequeño empujoncito con el dedo, así que empecé a andar a su lado-. Arabella me envió un mensaje hace poco, dice que ya está aquí.
-Genial- sonreí enternecida. Adoraba como se le iluminaban los ojos al hablar de ella. Ojalá encontrase a un chico como Sam, tan enamorado de su novia. Me encantaría ser la razón de ese brillo de ojos en alguien. Y aunque ahora parecía que tenía novio, Chris, sabía que a él eso nunca le pasaría. Quiero decir, por favor, es Chris del que estamos hablando.
-¡Arabella!- el gritó de Sam me sacó de mis pensamientos, haciéndome sonreir cuando lo vi correr hasta su chica. Sí, no me equivocaba, estaba segura de que la había visto en el South London High. Lo único que no recordaba de ella eran las puntas rosas en su rubio cabello. Caminé lentamente hacia ellos, dejándoles un poco de intimidad mientras me acercaba. Al separarse del abrazo, Sam me sonrió y cogió mi brazo-. Ella es Annie, la chica de la que te hablé- Arabella me miró sorprendida. Lo sabía, ella también me recordaba. Sonreí de lado, suplicándole con la mirada que no dijese nada. Me sonrió de vuelta, tirando de mi brazo para darme un abrazo.
-Me alegra verte, Annie- murmuró antes de romper nuestro abrazo-. Encantada- rió levemente. Me incorporé a su risa; era gracioso como en un momento me decía que se alegraba de verme y al otro me decía que estaba encantada de conocerme. Supongo que era para que Sam no sospechase.
-Oye Bella- pasó un brazo por su cintura-; la fiesta de Halloween es la semana que viene y como yo y Annie necesitamos disfraces nos preguntábamos si te gustaría ayudarnos a encontrar uno este fin de semana- puso carita tierna, haciéndonos reir a ambas. Arabella cogió ambas de sus mejillas y lo acercó a ella para darle un pequeño beso en los labios.
-Claro que sí Samie- Sam enrojeció por su apodo, cosa que hizo reirnos a carcajadas.
-¡Annie!- nada más escuchar ese grito, rodé los ojos. Me crucé de brazos y esperé hasta que mi mejor amigo apareció a mi lado, enseguida poniendo un brazo sobre mis hombros.
-Hola Zayn- saludó el castaño, riendo levemente.
-Hola Sam- sonrió-, y hola, mh- ladeó la cabeza.
-Arabella- contestó ella con una risita.
-Encantado- envolví un brazo alrededor de su cintura, como normalmente hacía-. Hey Ann, ¿Finalmente podemos ir a comprar nuestros disfraces este fin de semana?- me miró. Oh, ya entendía que pasaba aquí. Quité mi brazo de su cintura y me aparté un poco para que él quitase el suyo que reposaba sobre mis hombros.
-Puedes venir con nosotros si quieres, íbamos a ir los tres a comprarlos- interrumpió Arabella, sonriéndole amigablemente.
-Eso sería gen- empezó a decir con una sonrisa de victoria en el rostro, pero lo corté a media frase.
-No- dije firme, ganándome una mirada incrédula de Zay. Me encaré a él-. Sé que estás haciendo todo este numerito porque estás celoso y tú ya sabías que pasaba este fin de semana, pero te vas a tener que aguantar. Ya hemos hablado de esto Zayn.
-Espera, ¿Es tu novio? Si es así puede venir Annie, no hay ningún problema- aseguró Arabella. Negué con la cabeza, casi riendo a carcajadas.
-No, no es mi novio- me miró todavía más confundida, si es que eso era posible-. Es mi mejor amigo- Zay asintió con la cabeza, orgulloso de esas dos palabras.
-No entiendo nada, ¿Entonces para qué va a estar celoso?- rió, contagiándonos la risa a todos.
-Te digo que ni yo lo entiendo- el moreno me pegó suavemente con el puño en el hombro-. En fin, Zayn, te voy a ver cada día de esta semana; así que estando un día sin mí no te pasará nada.
-Está bien- refunfuñó, derrotado.
-Bueno chicos, Bella y yo nos vamos yendo- avisó Sam, cogiendo la mano de su chica-. Nos vemos mañana.
Antes de que se fueran, intercambié números de teléfono con Arabella y después de prometerme en un susurro que me llamaría más tarde, se alejaron en dirección contraria a nosotros.

*Oriana Núñez*

Como ya había recogido mis cosas antes de la hora libre para no tener que entrar de nuevo dentro, salí a fuera junto con Louis y Niall nada más escuchamos el timbre sonar, esperando a que llegaran los otros. Mientras esperábamos, Niall nos contó qué tal le había ido el almuerzo con Lucy con todo lujo de detalles. Aw el pequeño duende se estaba enamorando. Cuando estaba a punto de comentarle a Nialler lo que acababa de pensar, un par de grandes manos taparon mis ojos, justo como había hecho hace menos de una hora.
-Harold- carcajeé, ganándome una risa también de su parte. Destapó mis ojos y me giré para observar sus lindos ojos verdes.
-¿Te apetece ver una peli esta tarde?- me preguntó sonriente. Adoré los hoyuelos que se formaron en sus mejillas y tuve que contenerme para no meter un dedo en uno de ellos.
-Claro- contesté igual con una sonrisa-. ¿Nos vemos en mi casa? No me apetece ir al cine la verdad- Harry se encogió de hombros.
-Como tú quieras. ¿Te parece si voy a tu casa hacia las cuatro?- asentí con la cabeza en señal de que me parecía bien-. Entonces nos vemos más tarde- puso ambas manos en mis hombros y me acercó a él para besar rápidamente mi frente, que quedaba más o menos a su altura. Se separó y después de despedirse de Louis y Niall, se marchó con Liam, que supongo que acababa de llegar. El rubito y el zanahorio me miraron pícaros, pero antes de que pudiesen siquiera decir algo, Edward llegó a mi lado.
-Hola cielo- envolvió sus brazos alrededor de mi cintura, besando levemente mis labios. Le sonreí, sonrojada.
-Hola cariño- aparté un mechón rizado de su frente, para después colocar mis brazos sobre sus hombros.
-Te invito a un té esta tarde, ¿Quieres?- me mordí el labio, me sabía mal decirle que no pero también me sabía mal tener que cancelar mis planes con Harry. Piensa Oriana, rápido.
-No puedo- acaricié su mejilla tiernamente-, ya había quedado- fruncí los labios ante su carita triste.
-¿Con quién?- preguntó curioso y dudé en si decírselo o no. Finalmente me decanté a contarle la verdad.
-Con Harry- besé sus labios para evitar así que se enfadase. Pero espera, ¿Por qué tendría que enfadarse? Harold y yo solo somos amigos. Para mi sorpresa, su rostro seguía igual, indicio de que no le importaba demasiado el hecho de que iba a estar con Harry-. Pero podemos ir mañana a por ese té, de verdad me encantaría salir contigo.
-Está bien- sonrió de lado, y esos malditos hoyuelos me recordaron al oji-verde-. Me debes una salida, ¿Eh?
-Claro que sí- me abracé a su torso. Me besó en la coronilla cortamente y me separé-. Nos vemos mañana- me guiñó un ojo y seguidamente se marchó junto a su grupo de amigos con mis risas de fondo.
-Te puedo jurar que cuando Harry se entere de que has rechazado a tu novio para que siga en pie vuestra quedada dará saltitos de alegria- carcajeó una voz detrás de mí. Había olvidado que Louis y Niall seguían allí. Me giré a ver a mis amigos, rodando los ojos.
-No inventes Lou- se rió de mi actitud-. Bueno, ¿Vamos Nialler?
-Eh oye, no me dejéis solo- Louis hizo un pucherito. Agarré el brazo de Niall mientras que señalaba a Annie y Zayn que venían hacia nosotros.
-Hasta mañana- sacudí la mano, alejándome con mi brazo todavía enroscado en el de mi rubio amigo.

*Zayn Malik*

Acompañé a Annie hasta su casa, como normalmente hacía cada tarde. Cuando nos íbamos acercando, desde lejos pudimos ver a un chico sentado en la acera frente a su puerta, y al estar lo bastante cerca para poder reconocerlo, Ann frunció el ceño.
-Es Chris- me susurró justo antes de que él levantara la vista y nos viera. Sonrió, levantándose para saludar.
-Hola preciosa- rodeó la cintura de Ann con un brazo y la besó cerca de los labios. Enarqué una ceja, pero no dije nada. El chico seguía sin darme buena espina, pero si Annie finalmente decidía quedarse con él, tendría que respetar su decisión.
-Nos vemos mañana bollito- le sonreí a Ann y cuando me percaté de que Chris no me miraba, le hice un gesto con la mano para que me llamase más tarde o si pasaba algo. Ella asintió con la cabeza, lanzándome un besito al aire, haciéndome reir. Con las manos en los bolsillos, caminé de nuevo ahora dirección a mi casa. Me sorprendí al llegar ver dos figuras delante de la puerta, hablando, pero rápidamente una sonrisa pícara se instaló en mis labios al reconocer la cara de mi hermana.
-¡Waliyha!- agité mi mano mientras me acercaba, a lo que ella se palmeó la frente con la mano, seguramente maldiciéndome en voz baja. El chico a su lado se giró a verme curioso.
-No molestes ahora, Zayn- murmuró entre dientes cuando llegué junto a ella, pero simplemente ignoré su comentario.
-¿Quién es tu amigo?- pregunté inocentemente, aunque claro, estaba seguro que era el tal Oliver del que mi hermana tanto hablaba últimamente. Sí, después de que la pillase el viernes con él y de contarle a mi madre, siempre nos hablaba de él a todas horas. El chico me tendía una mano, sonriendo tímidamente.
-Soy Oliver- estreché su mano.
-Oh, ¿Así que él es el chico del que siempre hablas?- me giré a ver a mi hermana, quien juraría que si se ponía más roja explotaría. Me pegó una patada en la espinilla que hizo que callese al suelo sujetándome la zona dolorida con las manos, y seguidamente Waliyha entró en casa dando un fuerte portazo.
-¿De verdad habla de mí?- me preguntó Oliver, medio emocionado, casi hablando para sí mismo.
-Lo siento, tengo que entrar- le dije al chico ignorando su pregunta antes de levantarme y entrar en casa para buscar a mi hermana y disculparme. Caminé hasta la cocina, donde mamá y Safaa estaban, pero no había rastro de Waliyha.
-Zayn, hijo, ¿Sabes qué le pasa a Waliyha? Ha entrado dando un portazo y ha subido las escaleras corriendo- bingo, estaba en su cuarto. Saludé a mi madre y hermana con un beso en la mejilla y subí yo también las escaleras corriendo. Me planté delante de la puerta de la habitación de Waliyha, y antes de abrir escuché un sollozo que me partió el alma.
-¡Vete Zayn!- exclamó molesta cuando me vio entrar. Solo conseguí avanzar un par de pasos hasta la cama, donde ella estaba, ya que un cojín se estampó en toda mi cara. Por culpa del impacto, tropecé de alguna forma con mis pies y caí redondo al suelo. Me levanté rápidamente ignorando el dolor de mi rodilla y me senté junto a mi hermana, quien abrazaba otra de sus almohadas.
-Lo siento muchísimo de verdad Waliyha, no creía que te iba a molestar tanto- lentamente pasé un brazo por sus hombros y cuando tiré un poco de ella hacia mí, soltó completamente su almohada y se lanzó a mis brazos, todavía llorando-. Hey pequeña, no llores- murmuré cerca de su oreja, sobando su espalda para calmar sus sollozos.
-Seguro que ahora Oliver piensa que soy una maldita acosadora- se apegó más a mi pecho-. No querrá hablar conmigo nunca más.
-No, no, no digas eso- negué con la cabeza-. ¿Sabes una cosa? Después de que tú entraras en casa Oliver me preguntó si de verdad hablabas de él y se le veía realmente emocionado- reí suavemente. Mi hermana levantó la cabeza de mi pecho y me miró con los ojos rojos y esperanzados.
-¿De verdad?- sorbió por la nariz, mientras limpiaba sus lágrimas con la manga de mi sudadera.
-Te lo prometo- sonreí para calmarla, y por suerte, me devolvió la sonrisa.
-¿Te puedo contar algo Zayn?- se mordió el labio, sonrojada, a la vez que se separaba de nuestro abrazo pero permanecía a mi lado. Asentí con la cabeza-. Creo, creo que me he enamorado de Oliver- bajó la cabeza avergonzada, y no pude evitar abrazarla con efusividad. Mi hermanita había encontrado a su primer amor, era tan adorable-. No se lo digas a nadie, por favor- suplicó al romper nuestro abrazo. Asentí otra vez con la cabeza, sonriente.




Lo siento muchísimo por no haber subido antes, pero estuve casi dos semanas sin wifi ugh. En fin, al menos he conseguido escribir varios capítulos so c; mañana subiré el siguiente si no tengo nada importante por hacer, pero intentaré subir si eso. Y bueno, espero que os haya gustado el capítulo. Os quiero x