viernes, 17 de enero de 2014
Chapter seventeen.
*Liam Payne*
Oriana ya no parecía estar tan distante conmigo, así que me senté a su lado en la cafetería. Me sonrió y siguió comiéndose su manzana. Poco después se acercaron Lou y Harry discutiendo sobre alguna tontería, y Niall por detrás de ellos devorando un trozo de pastel. En todo el día no había visto a Annie. Y bueno, ni a Zayn, pero a él ya lo tenía muy visto.
-Anda mira, los desaparecidos- exclamó el duende mirando hacia la puerta de la cafetería. Allí estaban ellos dos. Vinieron hasta la mesa donde estábamos y se sentaron, sin coger nada de comer.
-¿Dónde estábais chicos?- les preguntó Ori. Ann levantó la cabeza y al mirarla a los ojos me quedé un poco bastante sorprendido. Y creo que no fui el único.
-Uo Annie pareces un monstruito- dijo Lou de broma, riendo. Me iba a reir tambien, pero al ver su cara de tristeza me preocupé. Zayn lo fulminó con la mirada. Louis se levantó y de cuclillas de puso al lado de Ann-. Hey ranita, lo siento, no quería ofenderte- agarró su cara con ambas manos y besó su frente.
-No importa Lou, no pasa nada- Louis volvió a besar su frente y se sentó donde estaba. Todos miramos a Zayn y Annie, supongo que buscando una explicación-. No me miréis así- rió.
-Mh Ann, tu ojo...- empezó a decir Niall.
-Sí, lo sé- sonrió de lado-. Nací así, con un ojo de cada color. Normalmente uso una lentilla pero esta mañana la única que me quedaba se me ha caído- se encogió de hombros.
-Te queda muy chulo- comentó Harry.
-Gracias Hazza- le sonrió, divertida. Yo también quería que me dedicara una de sus sonrisas. Relaja esos celos Payne, son solo amigos. Ya ves qué pasó al creer lo que no era.
*Zayn Malik*
Después del almuerzo, Louis, Harry y yo nos fuimos a la sala de ordenadores donde ahora teníamos informática, pero cuando llegamos una chica de melena rizada indomable nos avisó que la profesora había faltado hoy, así que teníamos las dos horas libres. Le envié un mensaje a Ann, que me contestó enseguida. Supongo que eso significaba que tampoco tienen clase. Arrastré, literalmente, a Louis y a Harry hasta el taller de cocina, y efectivamente no había profesor. Me acerqué silenciosamente a Ori, quien me daba su espalda, pero cuando estaba a punto de pegarle un susto, el tonto de Niall dijo mi nombre y Oriana se giró.
-Hola chicos- nos saludó, mirando disimuladamente a Harry. Pero Zayn Malik se da cuenta de todo. Me senté al lado de Annie. Me saludó con un beso en la mejilla, y yo pasé un brazo por sus hombros, sonriendo. Pasaron alrededor de veinte minutos donde todo fue genial, pero en un momento que me desconecté de la conversación que había en el círculo que habíamos formado, me centré en otra, y no me gustó para nada lo que decían. Recé para que Annie no la escuchara. Noté que dejaba de sonreir, y que se largaría a llorar en cualquier momento. Se estaban pasando; estaban por cruzar el límite de mi paciencia. Pero no fue hasta que el idiota de Cameron, el típico chico popular que no le importan los sentimientos de nadie más que su popularidad; lanzó su comentario sobre Annie, cabreándome.
-No me extrañaría que sus padres no quisieran estar con ella, ¿Quién quiere estar con un monstruo?- se burló, y no faltaron las risotadas de sus perritos falderos. Sabía que a esta altura todos se habían dado cuenta de lo que decían, pero eso no quiso decir que pudiesen detenerme cuando me levanté de mi silla, tirándola al suelo, lo que provocó un gran estruendo y después, un silencio absoluto en toda la sala. Todas las miradas estaban en mí. Annie susurró mi nombre. Demasiado tarde; ya tenía a Cameron cogido por el cuello de su camiseta de niño pijo. Sonrió cínico, apreté fuertemente los dientes. Los perritos falderos de ese idiota estaban en guardia. Pero todos sabían lo que pasaba cuando alguien quería pelea, conmigo. No era bueno meterse por el medio-. ¿Qué pasa, Malik? ¿Vienes a defender a la rarita?- soltó una carcajada ronca. Louis se interpuso entre nosotros cuando me estaba planteando la idea de pegarle un puñetazo o no. La idea me tentaba, pero eso supondría un castigo.
-Déjalo Zayn, no vale la pena- murmuró Lou. Asentí y me di la vuelta. Aunque claro, Cameron tenía fama por ser, también, un provocador. No le faltó la oportunidad para enfadarme todavía más, si era posible.
-¿Qué te pasa nenaza? ¿Tienes miedo de perder?- simuló un llanto, con una falsa risa al final. Nadie despegaba los ojos de nosotros. Lo ignoré-. Eres un maldito cobarde, Malik- no pude aguantar más. Me giré, sacando humo por las orejas.
-¿Qué me has llamado?- me acerqué lentamente a él, desconcertándolo. ¿Qué se pensaba, que le pegaría un puñetazo en este mismo momento? Se le tensaron los hombros, pero no dejo de lado su sonrisa burlona.
-Cobarde- vocalizó. Con las manos en los bolsillos, se había inclinado ligeramente hacia delante. Me quedé quieto en mi lugar, fijamente mirándolo. La tensión seguía sobre él, pero lo disimuló girándose a ver a uno de sus perritos seguramente a comentar otra estupidez. Aprobechando ese momento, le pegué un puñetazo lo bastante fuerte como para tirarlo al suelo. Su amigo lo ayudó a levantarse, y cuando se estaba acercando, noté como un pequeño cuerpo se interponía entre nosotros. Cameron hizo una mueca de sorpresa, con la ceja izquierda levantada. Intenté apartar a Annie para darle a ese idiota su merecido. Ann giró sobre sí misma, cogiéndome por los brazos.
-Zayn no lo hagas, por favor- susurró tristemente. Eso me enfureció más, porque toda esa tristeza la había provocado Cameron y sus estúpidos e hirientes comentarios. Levanté la vista, el idiota tenía un corte en la mejilla, de donde bajaba una pequeña gota de sangre. Se la limpió con la manga y me fulminó con la mirada.
-Zayn, vámonos. Dicen que viene un profesor- murmuró Oriana detrás mío, y asentí, todavía con la mirada en ese tipo. Los siete nos fuimos de ahí, no sin antes escuchar como Cameron gritaba que la pelea no había acabado. Se sentía humillado por no haber podido devolverme el golpe.
-Eres un tonto amigo, podrían haberte castigado si llegaban a pillarte- me regañó Niall. Miré a Ann, ella era la que me frenó. Se lo debía a ella. Levanté su cabeza con los dedos en su barbilla, y alcancé a ver como una lágrima resbalaba por su mejilla. Dejé de caminar, lo que hizo que ella también lo hiciera.
-¿Qué te pasa bollito?- pregunté preocupado. Optó por no contestarme y me abrazó lo más fuerte que sus brazos le permitieron. Escuché un susurro parecido a un gracias, que me bastó para saber que de alguna manera u otra, ella estaba bien.
Que levante la mano quien quiere matarme por subir tan tarde *todos levantan la mano*
LO SIENTO Y MIL VECES LO SIENTO! Sé que no sirve de nada pedir disculpas, pero de verdad lo siento :c Bien, subí los dos capítulos como prometí y aunque este sea muy corto, tenía que dejarlo así soooooorry cx Espero que os haya gustado, aunque sea un pocito. Un beso enorme, os quiero.
Chapter sixteen.
*Louis Tomlinson*
-... Y entonces éste es el plan de Harry- finalicé mi narración. Zayn y Annie asintieron con la cabeza prácticamente a la vez. Harry me había dado permiso para contárselo a todos ellos menos a Ori, obviamente. Y me apetecía contarlo, no sé.
-Aw que romántico, ¡Ya prodías hacérmelo a mí Zay!- bromeó Ann, codeándole. Zayn levantó una ceja, divertido.
-Sabes que me atrevo a ahora mismo ponerme de rodillas delante tuyo, así que mejor no digas nada bollito- Ann y yo soltamos una carcajada. Ni de broma me imaginaba a Zayn de rodillas delante de una chica.
-No te atreves Zayn, no mientas- lo desafió, y éste sonrió arrogante. Se puso delante de Annie justo cuando una pareja de abuelos pasaban por al lado, se arrodilló y le propuso (dramáticamente y de broma, claro está) matrimonio. La anciana detuvo a su marido a contemplar la escena. Ann muerta de la vergüenza, yo muerto de risa y Zayn sonriendo satisfecho.
-Que jovencitos más adorables- pellizcó la mejilla de Zayn cuando éste se levantó del suelo y Annie se aguantó la carcajada por la mueca que hizo el moreno-. ¿Queréis un caramelo?- abrió su bolso con una dulce sonrisa. ¿Quién no le diría que sí a un caramelo? Después de que nos diese dos caramelos de menta a cada uno, nos despedimos de ellos y seguimos el camino a casa.
-Oye Lou, ¿Cómo vas con Phoebe?- preguntó un Zayn pícaro. Me sonrojé, un poquitín, y evité su mirada divertida.
-Cuentanoslo, venga- suplicó Annie, enroscando su brazo al mío. Los dos pusieron ojos de cachorritos. Rodé los ojos; ésta sería la última vez que funcionaría.
-Tengo pensado en invitarla a salir, mañana- finalmente solté en un suspiro. Annie chilló emocionada y me abrazó.
-Pero a ver que no me queda claro, ¿Para que sea tu novia o para salir a dar una vuelta?- Ann chasqueó la lengua y lo miró indignada.
-Pues para una cita, tonto- dijo obvia.
Pobre Zayn; a mí también me costó pillar la diferencia.
*Annie Stonem*
Me arrepentí en lo más hondo de mi alma cuando le dije a Zayn que no me importaba que no pudiese acompañarme hasta casa; que no había ningún problema. Pero a pocos metros de llegar, mis tres problemas estaban plantados en la acera de cerca de mi casa. Doblé una esquina, mejor dar la vuelta que enfrentarme a ellos, y como pensé que no me habían visto seguí mi camino demasiado confiada. Hasta que sentí un fuerte tirón en el pelo, haciéndome caer al suelo. Solo me hizo falta escuchar su risa ácida para echarme a llorar en silencio sin importarme que pudiesen estar viéndome. Esto estaba yendo cada vez más lejos. No creía poder aguantar más.
*Zayn Malik*
Esperé a Annie en nuestro casillero (sí, como los teníamos al lado decidimos compartirlos) para ir juntos a literatura. Se estaba tardando demasiado y el pasillo empezaba a vaciarse, pero si ella no venía prefería quedarme vagando por el pasillo. Después de que el pasillo se quedase completamente solo y en silencio, vi una chica caminar lentamente con la cabeza agachada en mi dirección. Era Annie. Corrí hasta ella, cosa que la asustó, e intentó no mirarme por nada del mundo. Busqué su mirada, pero se mostraba rehacia a levantar la cabeza.
-¿Qué te pasa Annie?- le pregunté finalmente, y nerviosa me miró. Espera, ¿Soy yo o sus ojos han cambiado? Quiero decir, uno sigue azul pero el otro es verde-. ¿Por qué tienes un ojo verde? ¿Te has puesto una lentilla de color o algo?- reí suavemente. Negó la cabeza, apenada.
-No Zayn, justamente hoy no- murmuró cabizbaja. No entendía nada, pero absolutamente nada de lo que estaba pasando-. Nací con un ojo de cada color Zay, por eso llevo una lentilla de color azul para que nadie lo sepa.
-¿Por qué?- me atreví a preguntar. No era nada malo, a mí me parecía muy chulo.
-Porque la gente ya me ha jodido bastante la vida con esto- susurró. Tenía la sensación de que se pondría a llorar en cualquier momento, así que intenté desviar un poco el tema.
-¿Y qué te ha pasado que hoy no llevas lentilla?- hizo un amago de sonrisa al darse cuenta de que evitaba ese tema.
-Solo me quedaba una y se ha suicidado- la miré interrogante-. Que se me ha caído al suelo; bueno se ha tirado.
-Oh- sonreí-. ¿Pues sabes? Yo creo que te ves muy bonita así- se sonrojó.
-¿En serio?- sonrió ampliamente, asentí con la cabeza-. Gracias Zay, aunque no lo creas eso me ha subido un montón la mierda de ánimo que llevaba- me abrazó.
-¿Te parece si nos quedamos aquí? No me apetece llegar a clase y que nos castiguen- sugerí y ella rió. Nos sentamos con la espalda contra nuestras taquillas.
-Oye Zayn- dijo ella después de unos minutos de silencio-, ¿Estarías dispuesto a saltarte todas las clases de la mañana para estar conmigo? No quiero ir a ninguna- suspiró.
-Claro que sí, cariño- acaricié su cabello.
-Gracias- murmuró, cerrando los ojos.
*Niall Horan*
No sé por qué, pero mágicamente siempre acababa de cambiarme para la clase de gimnasia al mismo tiempo que Ori y Ann, pero esta vez solo vi salir a Oriana del vestuario de chicas. Se encogió de hombros dándome a entender que ella tampoco sabía dónde estaba Annie. Me acerqué a ella, y juntos fuimos a sentarnos a esperar a que la entrenadora diese ordenes. De mientras esperábamos, nos pusimos a charlar.
-Oye duende, nunca me has contado quién te gusta, pillín- me codeó, divertida, y mis mejillas se pintaron de rojo.
-Tú a mi tampoco- contraataqué.
-¿Te suena un chico llamado Edward, que casualmente es mi novio?- levantó una ceja. Bien, no se me daba bien contraatacar-. Dímelo rubito, dímeloooo- suplicó moviéndome el brazo varias veces. Resoplé.
-Pero solo porque te pones pesada- sonrió angelicalmente, haciéndome reir-. Se llama Lucy.
-¿Lucy Scott?- sonrió pícara-. ¿La pelirroja con pecas y ojos castaños?
-Esa misma- murmuré sonrojado. Me cogió de las mejillas y le aparté las manos de un manotazo, riendo.
-Ay que mono eres, duende- me revoloteó el pelo y acto seguido salió corriendo, riendo a carcajadas. Me puse a perseguirla, pero no pude alcanzarla ya que se escondió en el vestuario de chicas, y como que yo allí no entraría.
*Harry Styles*
-Venga Harold, por favor, yo te estoy ayudando con lo de Ori. Solo te pido que me acompañes- hizo su adorable pucherito con los labios. Aunque me derritió el corazón, seguí negando con la cabeza-. ¿Y tú te haces llamar mi mejor amigo?- se hizo el indignado. Rodé los ojos.
-Está bien, te acompañaré- resoplé, y Lou sonrió a más no poder-. Pero que quede claro que no te voy a ayudar a pedírselo, solo voy a ir y nada más.
-Sí, sí, tranquilo. Lo tengo todo planeado- más le gustaría. Conociéndolo, acabaría con la mente en blanco y sonriendo estúpidamente; y claro, luego su héroe, claramente yo, tendrá que ir a salvarlo del aprieto.
-Pues venga, vamos- Louis sonrió una vez más, y ambos nos pusimos a caminar hacia la cafetería. Encontramos a Phoebe hablando con sus amigas un poco antes de entrar en la ésta. Lou le tocó el brazo suavemente, y ella se giró a verlo con una gran sonrisa.
-¡Hola Lou!- besó su mejilla. Vale gracias, yo ni existo. Y luego está la morena junto a Phoebe que no para de desnudarme con la mirada. ¡Un poco de dignidad, chica!
-Hola Phoebe- sonrió como tonto-. Venía a pedirte una cosa- se mordió el labio nervioso. Ya empezamos.
-¿Sí? ¿Qué cosa?- preguntó emocionada. La morena me lanzó un beso y estuve a punto de ponerme a reir. No se puede ir tan regalada por la vida.
-¿Te gustaría salir conmigo este viernes?- se sonrojó.
-Aw claro que sí Lou- miró a sus amigas, realmente se veía emocionada. Cogió el brazo de Louis, levantó la manga de su jersey y con un rotulador apuntó un número de teléfono-. Llámame- le dijo antes de entrar con su grupillo a la cafetería. Lou se giró con la boca exageradamente abierta a mirarme, todavía con el brazo estirado.
-¿Esto es real? Pellízcame- murmuró. Pero en vez de eso le pegué una bofetada. Y bueno, sí que despertó de su ensoñación-. ¡Te he pedido un pellizco inútil!- se sobó la mejilla.
-Lo siento Lou- reí, y éste me miró mal.
-Da igual- negó con la cabeza-. Pero es que aún no me lo creo Hazza.
-Pues créetelo Tommo- lo cogí del brazo y lo arrastré camino a mi taquilla-. Ahora escribiré otra nota y tú ya sabes qué hacer- le guiñé un ojo. Agarré un trozo de una libreta cualquiera, un boli y escribí otra frase que me rondaba por la cabeza.
''Though I try to get you out of my head, the truth is I got lost without you - E''.
martes, 17 de diciembre de 2013
Chapter fifteen.
*Oriana Núñez*
-Y a ver ahora este idiota qué le dirá- le susurré al oído a Edward. Éste rió por lo bajo y me acarició el brazo con los dedos, me gustaba cuando lo hacía. Tenía los dedos muy suaves.
-Annie parece a punto de estallar, y el pobre Sam supongo que quiere que se le trague la tierra.
-Sólo quiero que sepas que Annie es mi mejor amiga y que hay que tener precaución- habló, todavía serio.
-¿De qué hablas idiota?- murmuró Ann.
-Sexo seguro, boba- Harry, Louis y Niall soltaron la carcajada del siglo. Me aguanté la mía, solo para no hacer enfadar más a mi amiga. Edward supongo que hizo lo mismo que yo. Annie, roja como un tomate, le pegó un fuerte empujón a Zayn quien acabó en el suelo, muerto de la risa. Y Sam, pobre, estaba rojísimo. De Liam ni comento nada, el tonto estaba más que serio. Ay los celos.
-¡Te odio Zayn Malik!- gritó y a grandes pisotadas huyó de ahí. Como no noté ni una sonrisa ni nada, supuse que iba en serio así que fui detrás de ella. La cogí del brazo cuando ya estábamos bastante alejadas de la cafetería.
-Annie cielo, oye- fui interrumpida por alguien que llegó corriendo a nuestro lado.
-Annie por favor no te enfades conmigo, lo siento muchísimo- sollozó Zayn. ¿Era yo o estaba llorando? Aw que dulce. Ann se mordió el labio y lo abrazó fuertemente-. Te quiero mucho mucho.
-Yo también Zay, mucho mucho- le besó la mejilla. Pero que monada de chicos por favor. Muero de ternura con ellos dos.
-¿Me perdonas? Solo era una broma- se limpió una lágrima, haciendo puchero con los labios. Ann rió dulcemente.
-Claro que sí bobo, te perdono- Zayn la abrazó, sonriendo de nuevo.
-Gracias bollito- Annie rió otra vez.
-Pero es que muero con vosotros, sois las cosas más monas de este mundo- soltaron una carcajada.
-Nah, tampoco es tanto exagerada- dijo Zayn restándole importancia. Rodé los ojos, y los tres juntos volvimos a la cafetería. Zayn le pidió disculpas a Sam, quien las aceptó sin ningún problema.
-¿Qué os toca luego, de asignatura?- pregunté para sacar tema de conversación.
-A mi química- dijo Zayn, aunque ya lo sabía porque iba con él.
-Física- dijeron Annie y Sam a la vez, para luego soltar una risita completamente sonrojados.
-Que asco dan- susurró Liam a mi lado. No pude evitar descojonarme de la risa, y él me pegó un codazo, divertido-. Cállate Ori- murmuró.
-Lo siento, cuando quieres eres divertido- le murmuré de vuelta. Me pegó un codazo en el brazo, haciéndose el ofendido. Bueno vale, se ve que es el mismo Liam de siempre. Solo ha cambiado con Annie. Rarito.
*Annie Stonem*
Después de física, como teníamos hora libre, Sam me obligó a acompañarle hasta su taquilla porque según él ''tenía una sorpresa para mí''. Tenía mucha curiosidad, así que durante todo el camino estuve preguntando qué era. A lo que siempre respondía que ya lo vería. El camino fue corto pero juro que le pregunté lo mismo como quince veces. Pobre Sam. Cuando por fin llegamos, me obligó a darme la vuelta.
-Bien, ya puedes mirar- me giré justo cuando lo dijo. Y en sus manos tenía mi sorpresa. Un skate nuevo. Bueno, se notaba que no era nuevo, estaba un poquito desgastado. Pero si era mi sorpresa, ya era nuevo para mí-. ¡Tacháaaan!- canturreó, divertido.
-¿Y ésto?- sonreí enternecida. Era un bonito detalle.
-¿Recuerdas cuando nos conocimos? Vi tu skate, estaba roto. Éste era el skate de mi hermano mayor, y lo iba a tirar pero pensé en tí y me dejó regalártelo- sonrió de lado, ruborizado. ''Pensé en tí''. No sé de dónde saqué el valor pero lo abracé. Aunque el abrazo no duró más de tres segundos ya que unas manos me habían cogido de los hombros y me empujaban hacia atrás. Por el olor supe que era Zayn, así que antes de girarme a verlo rodé los ojos. Estúpido celoso, cuanto lo quería.
-Annie, me engañas- comentó indignado, con el ceño fruncido. Ori, detrás de él, se partía el culo de la risa. Sí, sí, muy gracioso.
-Y tú con ella- señalé ofendida a Oriana, que después de eso dejó de reir y me miró levantando una ceja.
-Ella no es nadie- y se ganó una colleja por parte de ella-. Era broma Ori, si yo te quiero mucho- le sonrió besando su mejilla.
-Más te vale tonto- murmuró, yéndose al lado de Sam.
-Oye Oriana, voy a buscar a Edward, ¿Vienes?
-Claro- sonrió encantada. Pues claro, con tal de ver a su novio-. Nos vemos- se despidió de nosotros. Sam me entregó mi nuevo skate y despidiéndose tambien, se fue con Ori.
-Hey, ¿Y ese skate? ¿No tienes ya uno?- cuestionó Zayn, señalándolo. Oh no, no quería decirle la verdad, pero tampoco quería mentirle. Qué hago, qué hago, qué hago.
-Me lo ha regalado Sam, y el otro pues, em, ¿Se me ha roto?- no sonaba muy convincente, pero si no me preguntaba nada más...
-¿Se te ha roto? ¿Cómo?- se rascó la barbilla. Ugh, hablé demasiado pronto.
-¡No me agobies Zayn!- chillé dándome la vuelta. Escuché su risa y sus pasos siguiéndome.
*Harry Styles*
Lo tenía decidido. Intentaría recuperar a Oriana. Bueno, no recuperarla porque nunca fue mía. Y ahora es cuando Louis irrumpiría mis pensamientos con su risa burlona. Pff tonto. Al punto, no recuperarla, pero cómo explicarlo. ¿Tenerla solo para mí? Sí, algo así. Y ya tenía un plan ideado. En el cual Lou me ayudaría (¿Si no para qué es mi mejor amigo?). Agarré un trozo de papel de mi libreta, escribí la frase que tenía desde hace tiempo grabada en mi cabeza y lo doblé, el papel. Se lo di a Louis, el encargado de dejarlo en la taquilla de mi amada. Dios no, ha sonado tan cursi. Puaj puaj echa la pota Harry. En fin, en la taquilla de Ori. ¿Pero es que habéis visto? Esta mujer consigue ponerme cursi cuando es lo que más odio. Ugh estúpido amor.
-¿Estás seguro de esto Harold?- me preguntó Lou, inseguro de mi plan.
-Que sí Louis, si te pilla no le digas que soy yo y punto. Y si te insiste le dices el primer nombre que te venga a la cabeza, PERO QUE NO SEA EL MÍO- remarqué la última frase.
-Entendido- suspiró-. ¿Me repites por qué haces esto y por qué yo te ayudo?
-Porque la quiero y porque tú eres mi mejor amigo- sonreí como un niño pequeño, alvorotando mis rizos.
*Oriana Núñez*
Como estaba a punto de acabar la hora libre, decidí ir a mi taquilla a coger los deberes para mañana. Nada más abrirla, vi como una cosa blanca caía al suelo. Parecía una espécie de papel doblado o algo. Lo recogí y olvidándome de los deberes, lo abrí.
''Baby you light up my world like nobody else - E.''
Sonreí como una estúpida. ¿Era ése Edward? Si es que me moría de amor con él. ¿Quién no quiere un novio así? Aw. Lo busqué por todo el pasillo, hasta que lo encontré en su taquilla peleándose con un libro que no quería entrar. Corrí hasta él, cogiéndole desprevenido y le planté un beso en los labios. Me agarró de la cintura, un poco sorprendido pero encantando de todas formas.
-¿Y esto?- preguntó divertido después de nuestro beso. Le enseñé la cartita, sonriendo a más no poder. Pero nada más verla frunció el ceño, negando con la cabeza.
-¿N-no eres tú?- estaba realmente confundida. ¿La E no correspondía a Edward?
-No cariño, lo siento- se lamentó, pero luego cambió su expresión-. ¿Sabes quién ha sido?
Moría, estaba celosito.
-Ni idea.
-No quiero que te envíen más cartas, eres mía- susurró en mi oído, haciéndome cosquillas.
-Tuya- repetí, sonriendo. Pero ahora el problema era, ¿Y si me enviaban más papelitos? Lo mejor sería no decírselo a Edward, tampoco quiero que se enfade. Pero la verdad es que fuese quién fuese el que ha escrito el papel y lo ha dejado en mi taquilla, es un romántico. Y eso me gusta.
Helloooou! I'm back c: buah, pero con una mierda de capítulo que no le gustará a nadie pero bueno *suspiro*. Os aviso que lo he terminado de escribir hoy, que solo tenia escrito como cinco líneas?? idk. Pero era super poco. Y bueno, he querido subir hoy. That's all. Intentaré escribir mucho y subir un maratón de dos capítulos ahora que hay estas vacaciones de navidad. No sé cuando, btw. Y bueno, en realidad quería subir el domingo cx porque será mi cumpleaños y justamente cumpliré quince (como el número del capítulo) pero pensé 'no hombre no, que habrá pasado más de un mes'. sí, el otro lo subí el veinte de noviembre. ¡No llego un mes tarde, queredme! okay no jaja. Pues nada más, os quiero c: x
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Chapter fourteen.
*Zayn Malik*
Intentaba quitarme a Ann de encima, porque con sus risitas me hacía cosquillas en el cuello, pero no se soltaba por nada. Harry y Niall se sentaron delante nuestro, riendo a más no poder.
-¿Y a vosotros que os pasa?- me uní a sus risas. La risa de Niall era definitivamente contagiosa.
-Annie no nos quiere decir quién era un chico que ha saludado, y encima se había puesto roja- contestó el rizado, acosador. Mi skater preferida apretó su abrazo contra mi cuello, riendo. Pero esta vez, si que se separó de mí cuando le aparté los brazos.
-Dime ahora mismo quién era- dije, muy serio. Vale, quizás eran un poco de celos. Pero es que ella es mi mejor amiga, ¡De nadie más!
-Sam Donovan- murmuró, con las mejillas pintadas de rojo carmesí.
-¡Yo lo conozco! Va conmigo a matemáticas. Creo que la próxima vez que lo vea ya tendré una charla importante con él- fruncí el ceño. Annie me pegó en el estómago, en un pequeño grito de negación que hizo estallar en carcajadas a Nialler y a Harry.
-No le dirás nada, Zay- me obligó, y tuve que asentir con la cabeza. No me gustaba cuando se ponía pesada-. Y encima, ¿Qué demonios le dirías?
-Que te sonrojas cuando hablas de él- canturreé felizmente, por lo que me gané otro puñetazo-. Y que tenga cuidado contigo porque eres mi mejor amiga y solo mía, mía y mía.
-¿Pero acaso te oyes? ¡Qué egoísta eres!- rió fuertemente, lo que probocó que varias miradas se posaran en ella. Tosió para disimular su risa y todos los demás siguieron a lo suyo. Justo después, el timbre sonó y a los segundos el profesor entró.
*Annie Stonem*
-Bien chicos, antes de que se me olvide, todos los grupos tenéis que escribir en estas hojas que os repartiré ahora- las agitó en el aire-, la canción que tenéis pensada para la competición de bandas; que por cierto será en mayo, pero todavía no tengo la fecha exacta- empezó a repartir las hojas a cada grupo, hasta que llegó al nuestro, que estaba al final del todo del aula-. Si todavía no tenéis alguna pensada id pensándolo ya, os dejo hasta el final de la clase. Y si ya tenéis una idea de cuál va a ser, os dejo el resto de clase para ensayar- nos sonrió y se fue a su escritorio. Cogí un bolígrafo y me acerqué las hojas, ya que estaba más que segura que estos chicos eran unos vagos y no les apetecía escribir nada. Y bueno, acerté.
-Tenemos que escribir el nombre de la banda, el nombre de todos los miembros de ésta, qué toca o hace cada uno y la canción que tenemos pensada tocar- anuncié en voz alta.
-¿Y si tocamos Torn?- preguntó Harry-. Como cuando estuvimos en mi casa, ¿Os acordáis?
-Sí- Louis asintió.
-Tengo una idea- empecé-, ¿Qué tal si en vez de tocar una canción que ya existe, componemos una nosotros?- les sonreí ampliamente.
-¿Crees que se podrá hacer eso?- preguntó Zayn, mirando distraído el profesor.
-Supongo que sí, así quizás tengamos más probabilidades de ganar- aclaré.
-Es buena idea- murmuró el rubio.
-Bien, pues ahora os váis a preguntarle esto al profesor mientras yo me ocupo de rellenar lo otro- me hicieron caso y se levantaron. Todos menos Liam. Mientras escribía en la primera hoja, notaba su mirada fija en mí, pero no le daría el gusto de saber que me ponía nerviosa, no. Es más, ni le hablaría. ¿Para qué? ¿Para recibir sus respuestas antipáticas? Paso. No sé por qué, se me vino a la cabeza Ori y Harry. Sin que me lo esperase, unos brazos me rodearon del cuello.
-Ha dicho que la idea es genial, pero que tendríamos que empezar a escribirla pero ya- me informó Zayn, alegre.
Ya estaban todos sentados otra vez, así que levanté la vista de la hoja. Pero procuré no mirar a Liam.
-Perfecto. ¿Alguien tiene idea de componer canciones? Porque esta skater no- se pusieron a reir, aunque no pretendía sonar graciosa.
-Ya se nos ocurrirá algo- aseguró Harry.
-¿Y si quedamos este fin de semana en casa de alguien?- por primera vez en todo lo que había pasado de clase, Liam habló.
-De acuerdo, ¿Quién tiene libre la casa para el fin de semana?- preguntó Lou.
-Yo creo que sí, pero tendría que preguntar y asegurarme de que mi hermana no trae a sus amigas- contestó el rizado, haciendo una mueca al pronunciar las amigas de su hermana.
-¿Y si de paso, invitamos a Ori también? Nos puede ayudar en algo, además- Harry negó con la cabeza infinitas veces, pero ya todos estábamos de acuerdo con invitarla. ¡Y encima que quería recuperarla! Yo solo le ayudo, jo.
*Liam Payne*
Sabía que estaba siendo un idiota, lo sabía. Y hasta ahora me daba cuenta que Zayn y Annie solo eran amigos, porque incluso Niall, Harry o Louis le habían cogido un gran cariño. No tuve que creer lo que mis ojos vieron, aunque pareciese de lo más real. La cagué, pero no hay marcha atrás. Quizás sí. ¿Romper con Bethany? No me gusta jugar con el corazón de las chicas, aunque ahora mismo lo esté haciendo. No sé ni por qué finalmente acepté salir con ella. No la quiero. Ni siquiera eso. La única que ocupa mi corazón es Annie; única y exclusivamente ella. Pero claro, tuve que ser idiota. *Qué novedad*
Se la pasaron el resto de la clase riendo y haciendo bromas. No presté casi atención. Me deprimía en silencio. ¿Y si Annie se merecía alguien mejor que yo? ¿La tendría que dejar ir? ¿O luchar por ella? Definitivamente no me sentía capaz de dejarla ir. Yo también, aunque poco parezca, le había cogido cariño. Y uno de muy especial.
*Louis Tomlinson*
La hora de historia se me pasó volando, ya que me quedé dormido encima de mi libro. Ann por poco también se duerme, pero por lo visto no lo logró ya que tenía al pesado de Sean dándole patadas a la silla toda la clase. Al final se ganó un castigo por parte de la profesora. Cuando sonó el timbre, Ann me despertó haciéndome cosquillas detrás de la oreja. Fuimos a nuestras taquillas, y enroscando su brazo al mío me arrastró a la cafetería. Por lo visto moría de hambre. Cogió un pedazo de tarta de chocolate y un zumito (me pareció lo más adorable del mundo) y nos sentamos en la mesa de siempre a esperar a los demás. Comenzó a comerse la tarta a cucharadas enormes, mientras yo comía mi sandwich con cuidado de no atragantarme al reirme de ella.
-Deja de reirte de mí, Tomlinson- se quejó, con la boca llena. Ahí no aguanté más, y mi risa se descontroló por completo. Alguien me palmeó la espalda, era Harry.
-Lou, deja de reirte anda, me preocupas- ¡Acaso me estaba diciendo que tenía problemas mentales! Anda el rizos éste, ya le vale. Niall ya estaba sentado al lado de Annie, intentando robarle un trozo de su pastel, pero como veía que era imposible, le robó el zumito (de nuevo otra escena adorable). Hazza se sentó a mi lado, con su refresco y un sandwich igual al mío. Más tarde llegaron Ori, Zayn y Liam, que ocuparon los sitios vacíos que quedaban. No me había dado cuenta, pero en la mesa de al lado estaban Edward y sus amigos. Harry también se dio cuenta, pero en vez de refunfuñar, gruñir o hacer mala cara (lo que siempre hacía cuando veía a Edward), soltó una risita y avisó a Niall, quién también se fijó y avisó a Zayn. Juro que no entendía nada, y menos los otros tres. Hasta que Zayn avisó a Annie y ésta se puso colorada al momento. El moreno le susurró una cosa a la castaña, que hizo que negara con la cabeza infinitas veces, pero supongo que eso no detuvo a Zayn.
-¡Sam!- gritó moviendo los brazos a un chico castaño de la mesa de al lado. Éste se giró confundido. Zayn le indicó con la mano que viniese, y éste mismo lo hizo. Ori aprobechó para llamar a Edward, el cual se acercó con mucho gusto a abrazar a su novia.
-Mh hola- saludó tímidamente, con las mejillas sonrojadas. Al igual que Annie.
-Hola Sam, ¿Te acuerdas de mí o me has mirado raro porque pensabas que era un asesino?- preguntó Zayn de lo más normal. Pobre chico, ya debe estar traumándole de por vida. Por suerte el chico solo rió, negando.
-Me acuerdo de tí, tranquilo- sonrió, un poco más relajado-. ¿Qué ocurre?
-Solo quería dejarte algo muy claro- su semblante se volvió tan serio, que hasta a mí me dio miedo. Sam se puso tenso de nuevo. Annie fulminó con la mirada a Zayn, realmente parecía enfadada.
LO SIEEEEENTO! Os tenía que dejar el capítulo justo así. Sí, me gusta dejaros con la intriga cx sorry :p Espero que os haya gustado el capítulo aunque sé de sobras que es muy corto pero eh, repito; tenía que dejarlo así! c': Un beso muy muy muy fuerte :)) Os quiero.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Chapter thirteen.
Antes de que empecéis a leer el capítulo (con casi dos meses de tardanza) os quería pedir disculpas, aunque eso no soluciona nada, y lo sé. Sé que quizás ya casi nadie quiera leer la novela, pero yo no dejaré de escribirla; primero por alguien que sé que sí la lee, y segundo por un tema personal. Intentaré (aunque no es seguro y lo siento mucho muchísimo) de subir con más freqüéncia. Ah, y por todas las chicas a las que ya no han encontrado un comentario mío en sus novelas desde hace siglos, lo siento muchísisisisisisimo, no sabéis cuanto, pero ando liadísima y tengo como 926583749 novelas atrasadas y como que no hay tiempo, ugh. Este año me tengo que poner las pilas, porque si me queda una, repito curso. Veré en navidades si puedo avanzar capítulos. Deciros otra vez que lo siento mucho muchísimo y ahora sí, disfrutad de esta mierda de capítulo. Os quiero.
*Louis Tomlinson*
Me entretení un montón hablando con Harry, así que cuando sonó el timbre, tuve que correr a mi taquilla para coger los libros. Fantástico, un inicio de semana perfecto. No hay nada mejor que llegar tarde a primera hora del primer día de la semana. Me gusta ser irónico. Con tanta prisa que llevaba no miré por dónde iba y choqué con alguien, acabando los dos en el suelo. Y por si fuera poco, ese alguien era Phoebe. Me puse colorado al momento.
-L-lo siento mu-mucho, Phoebe- tartamudeé. Me pegué mentalmente en la cabeza, no puedo ser tan tonto. Oh, vamos. Solo es una chica. Pero esa chica me traía loco. Phoebe sonrió tiernamente y negó con la cabeza. Me levanté y rápidamente le ofrecí una mano para ayudarla.
-Gracias- sonrió otra vez. Sentí desfallecer en ese mismo momento. Una vez los dos de pie, me quedé mirándola como un idiota. Apoyó una mano en mi hombro, se puso de puntillas y besó mi mejilla con una lentitud que me dejó muerto-. Nos vemos, Louis- susurró. Cuando quise darme cuenta (o cuando salí de mi trance), Phoebe ya se había ido. A ver, vamos por partes. Ha. Dicho. Mi. Nombre. ¿Puedo morir ya en paz? Y ha besado mi mejilla. Un beso. UN BESO. Yo con tanto en una sola mañana no puedo. Saqué el móvil de mi bolsillo, y al ver la hora me asusté. Me había quedado parado como una estatua unos veinte minutos. Ahora sí que tenía un castigo seguro. A no ser que no aparezca. Bien, esperaré a que suene el timbre. Vagué por el pasillo con cuidado de no hacer mucho ruido pensando en algún buen sitio al que pasar el rato. Giré una esquina y tropecé con las piernas de alguien, solo que esta vez no me caí al suelo. Las piernas pertenecían a la skater que tenía como amiga. Me senté a su lado.
-Hola Ann, ¿Qué haces aquí?
-Lo mismo te pregunto yo a tí- sonrió de lado, mirándome. Reí levemente.
-Se me ha pasado el tiempo y ya era demasiado tarde para entrar- me encongí de hombros, haciéndola reir-. Ahora sí, ¿Y tú?
-Liam también está en esa clase- murmuró echando la cabeza a un lado. Oh, ahora algunas cosas ya tenían sentido. Sonreí tiernamente.
-No te dejes vencer por un chico, Annie. Sé que Liam es mi amigo pero si no se ha querido dar cuenta de la chica tan estupenda que tenía delante de sus ojos, es culpa suya. No te pongas mal por él, ¿Sí?- me abrazó, conteniendo las lágrimas.
-Gracias tío Lou- ambos reímos.
-De nada cariño- hice una pequeña pausa, en la que Ann se secó algunas lágrimas que habían caído-. ¿Entonces te han dejado salir de clase?
-No, me escondí en el baño antes de entrar. Lo peor de todo es que tengo otra clase más con él y ni ganas tengo de verle, así que paso.
-No es por arruinarte más el día, pero en clase de música también está él- me asesinó con la mirada-. Vale, vale, lo siento. No te preocupes, nos tienes a todos nosotros también.
-Supongo que gracias- suspiró.
-Venga, anímate Annie- le di un pequeño codazo, haciéndola sonreir levemente.
-Lo intento, lo juro- susurró, suspirando de nuevo. No me gustaba ver a mi amiga así, pero no sabía que más podía hacer-. Por cierto, ¿Con qué se te ha pasado el tiempo, eh?
-Me he chocado con Phoebe, y madre mía, me ha besado la mejilla- sentí mi estómago revolotear; ¿Mariposas, verdad?-. Oh, y no te rías, pero me he quedado alrededor de veinte minutos parado como un tonto- no rió, pero le salió una sonrisilla-. Por eso se me ha pasado el tiempo- me encogí de hombros.
-Bien Louis, bien- palmeó mi brazo, divertida.
*Oriana Núñez*
Por raro que parezca, el día se me pasó realmente rápido. Ya estábamos a última hora del día, en la clase de música. Hoy no había compartido ninguna clase con Edward, así que por eso se me hizo raro lo rápido que habían pasado las horas. Pero sí que compartí una clase con Harry, y la verdad es que me dejó un poco pensativa. Entré a literatura (la clase que teníamos antes de música) y divisé al rizado al final de todo, con un chico castaño del que no recordaba el nombre. Cruzamos miradas y me sonrió. Bien, una sonrisa no era; más bien fue una mueca divertida, pero para mí fue una sonrisa. No entendí a qué venía. ¿No era que pasaba olímpicamente de mí? Maldito chico raro. Me senté junto a una chica rubia de grandes ojos marrones y hablé un poco con ella, prácticamente sobre Harry Potter. Sí, la conocía y había hablado con ella a veces por eso, porque ella tambien era Potterhead. Era una chica muy maja, pero demasiado seria la mayoría de las veces. Dejé mis pensamientos a parte cuando entré en música. Zayn y Annie compartían mesa, como todos los días. En la mesa de al lado, estaba Liam. Pero había dejado el asiento que quedaba cerca de Annie libre. Rodando los ojos, yo misma ocupé ese sitio. Lo saludé con una sonrisa, no tenía muchas ganas de hablar con él. Pero sí, aún así seguía siendo mi amigo.
-Hola Ann, hola Zayn- los saludé, girándome y dándole la espalda a Liam. Supuse que no le importó, ya que siguió leyendo su libro del que no me apetecía adivinar el título.
-¡Hola Ori!- me saludó Zayn de vuelta, efusivamente. Annie empezó a reir descontroladamente; el moreno la siguió poco después. Me reí de ellos por todo el escándalo que hacían los dos juntos.
-¿No os he dicho alguna vez que no se toman drogas?- los regañé, apuntándolos con un dedo acusador, en parte bromeando. Pero por otra parte empezaba a plantearme si de verdad las habían tomado antes de entrar a clase.
-Me parece que no, ¿Tú que opinas Zay?- Ann soltó una risita divertida. Zayn negó con la cabeza, de nuevo, efusivamente.
-Oye bollito, no me has devuelto el lápiz que te dejé en francés- exclamó, cogiendo el estuche de la castaña y revolviendo su interior. Sacó un lápiz, lo examinó y lo tiró lejos al ver que no era el suyo. Éste mismo fue a parar cerca de Liam. Annie siguió riendo suavemente.
-¡Eh, Liam! ¿Puedes pasarme el lápiz, por favor?- preguntó tímidamente, pero sin dejar su risita de lado. Liam, frustrado, levantó la vista del libro.
-¿Tienes piernas, no? Pues te levantas y lo coges tú misma- y dicho eso, siguió con su lectura. Me dieron unas ganas enormes de pegarle una enorme colleja por lo enormemente estúpido que había llegado a ser. Todo a lo grande. Lo cogí yo misma y se lo di a Annie, sonriendo con disculpa por su comportamiento. Que ni yo, Zayn o ni siquiera Annie entendía. Mi amiga se encogió de hombros, pero pude notar la tristeza en sus ojos. Y la verdad es que me dolía verla así.
*Annie Stonem*
Pasé toda la clase de música totalmente distraída. Ni siquiera me enteré cuando sonó el timbre, hasta que Zayn se levantó para recoger sus cosas. Oriana me acompañó a mi taquilla, ya que tenía que dejar unos libros. Al pobre Zayn lo castigaron en francés a quedarse media hora más, así que no podía volver con él a casa. Solo me quedaba Louis. Después de guardar todo lo que quería en mi taquilla, sacar el skate y recolocarme bien la mochila sobre el hombro derecho, Ori y yo nos dirijimos a la salida. Nos acercamos a Niall, Louis y Harry, quiénes hablaban sobre un partido que habría el fin de semana. Aunque estábamos allí, siguieron hablando del partido unos minutos más, hasta que Liam y la rubia de esta mañana se acercaron. Me puse al lado de Louis disimuladamente cuando los vi acercarse. Estaba a punto de decirle si podíamos irnos ya, pero Phoebe apareció y Louis se quedó tan embobado que ni se dio cuenta del pellizco que le di en el antebrazo.
-Hola Louis, ¿Puedo hablar contigo, o estás ocupado?- sonrió dulcemente. Le eché una mirada asesina sin que se diese cuenta.
-¡Claro que no!- exclamó nervioso-. Es decir, me refiero a que... Esto yo no, yo no estoy ocupado, no- asintió con la cabeza. Phoebe lo cogió de la muñeca y lo sacó de allí riendo.
Mierda. Gracias Phoebe.
-Hola chicos- saludó Liam, sonriendo a Ori y los otros dos chicos, pasando olímpicamente de mí. Resoplé, cruzándome de brazos, y me escondí tras la espalda de Harry haciendo ver que miraba otra cosa. Pero en realidad tenía la mirada fija en el horrible vestido de la rubia. ¿Acaso se ha vestido a ciegas? Pff, ya le vendría bien un estilista, sí señor. ¿Y dónde me va con esos tacones? ¡Que esto es una escuela no un pase de modelos! Aunque de modelo tiene poco, poquísimo, la verdad.
-Hola Liam- sonrió Niall-. Bethany- hizo un movimiento de cabeza, como para saludar supongo. La chica le sonrió de vuelta, desinteresada. Genial. Me acerqué a Oriana.
-Ori, yo me voy- susurré en su oído. Me miró y sonrió, asintiendo con la cabeza.
-Ten cuidado; nos vemos mañana Annie- besó mi mejilla. Me subí en el skate y lo más rápido que pude salí de allí. Juro que ya no aguantaba más. Cuando doblé la segunda esquina, bajé del skate y lo recogí; me apetecía caminar un rato. Por lo que lentamente eché a andar hacia casa. A dos calles de llegar, giré la vista hacia el parque donde vi por última vez a mi pesadilla, y por mala suerte estaba, y acompañado. Giraron la cabeza al mismo tiempo que echaba a andar a un ritmo más rápido. Pero eso no serviría de nada, al final tendría que enfrentarme a ellos. Un horrible escalofrío me recorrió la espalda. Seguí caminando, pero cuando estaba a punto de girar una esquina cercana, una mano agarró mi brazo con fuerza. Mierda.
-¿Dónde vas, Stonem?- sentí otro gran escalofrío al escuchar su ronca carcajada, sin rastro de humor.
-¿Acaso te importa, Austin?- rodé los ojos, a la vez que sacudía mi brazo y me giraba, a enfrentarme a Chris y otras dos pesadillas más; Chase y Trevor. Dejé el skate en el suelo, me crucé de brazos.
-No te he visto por el colegio, ¿Dónde has estado bonita?- colocó un mechón de pelo detrás de mi oreja, con una sonrisa burlona.
-Ya sabes la respuesta idiota- elevé la voz, este chico me sacaba de mis casillas. Negó con la cabeza, divertido. Pasó una mano por detrás de mi cuello y me agarró del pelo, tirándolo hacia atrás.
-Te dije que no te ibas a deshacer de mí- se giró a mirar a los dos tontos que miraban interesados la escena-. De ninguno de nosotros- carcajeó. Cerré los ojos con fuerza, cada vez me tiraba más del pelo.
-Suéltame Chris- gruñí, aguantando las lágrimas.
-Creo que sabes lo que quiero a cambio, preciosa- abrí los ojos. Chris hacía morritos con esa estúpida sonrisa burlona. Le pegué un puñetazo en el estómago, me soltó del pelo para irse hacia atrás, aguantándose el lugar afectado por mi golpe con los brazos.
-Ni te acerques a mí, estúpido- los dos idiotas que se habían quedado a los lados se acercaron a mí y me agarraron de los brazos, uno cada uno, con fuerza. Chris se incorporó, mirándome con cólera en los ojos. Cogió mi skate del suelo, y con fuerza lo estrelló contra el mismo. Se partió por la mitad.
-Y esto es solo el principio- escupió rabioso. Chase y Trevor me soltaron, tirándome al suelo, junto a mi destrozado skate. Chris sacudió la mano y los tres juntos echaron a andar. Ni me molesté en mirarlos más, recogí las dos mitades del skate y con lágrimas bajando por mis mejillas y medio cuerpo temblando, caminé lo que me quedaba para llegar a mi casa. Cuando alcancé a doblar la esquina, choqué con un chico, lo cual hizo que ambos cayesemos al suelo. Me sequé las lágrimas rápidamente.
-Oh, vaya, lo siento muchísimo- el chico se levantó. Me tendió su mano y me ayudó a levantarme a mí también. Cuando logré fijarme en él, descubrí que lo había visto por algún lado; su cara me sonaba un montón.
-No importa- le sonreí sincera-. Mh, por cierto, ¿No te conozco de algo?- el chico rió dulcemente.
-¿Annie Stonem, verdad?- asentí, un poco confundida-. Estoy contigo en física- esa respuesta me despejó un poco la mente. Sí, ojos verdes, pelo castaño oscuro, mejillas sonrojadas. Era el chico que siempre se sentaba detrás de mí. Pero ni siquiera sabía su nombre. ¿Cómo podía no saber el nombre de un chico tan mono? Tonta, Annie tonta.
-Ya me acuerdo, pero- me rasqué el brazo, avergonzada- lo siento, no recuerdo tu nombre- mis mejillas tomaron un color rosado.
-No importa- se rió al notar que había dicho lo mismo que yo había dicho antes-. Soy Sam, Sam Donovan- sonrió con una tremenda sonrisa encantadora, que dirritió mi corazón.
*Harry Styles*
Cuando entré a clase de lengua, la primera clase de la mañana del martes, estaba más vacío de lo normal. Quiero decir, no es que yo fuese de los que siempre llegan muy pronto al instituto, soy más de llegar dos minutos antes de que suene el timbre, pero esa mañana llegué extrañamente puntual. Niall y Annie estaban al fondo del aula, charlando; me acerqué a ellos.
-Hola duende, hola skater- sonreí dándole un beso en la frente a Ann. Era imposible no cogerle cariño a esa chica.
-Hola rizos- contestó el rubito. Cogí una silla y me senté frente a su mesa. Annie me sonrió, pero noté que no era la misma sonrisa alegre de siempre. Me preocupé.
-Annie, ¿Estás bien?- le acaricié la mejilla. Miró a Niall, luego a mí, y negó con la cabeza-. ¿Qué te pasa?
-No es nada importante, de verdad- susurró, triste. Niall y yo nos miramos. Ésta no era la Annie que nosotros conocíamos y queríamos. Pero aún así, preferimos dejar el tema. Si ella no quería hablar, no la molestaríamos. Nialler le pasó un brazo por los hombros y la acercó a él, Ann sonrió.
Los minutos fueron pasando, hasta que el dichoso profesor se dignó a aparecer. Pasé gran parte de la clase distraído (como normalmente me la pasaba). Después de una hora de tortura, el timbre que nos libraba de escuchar más al muermo del profesor sonó. Como ahora nos tocaba taller optativo, esperé a Niall y Annie y nos fuimos los tres juntos. Por el camino nos encontramos a Ori, que seguramente iba a teatro. Le dediqué una tierna sonrisa, que ella devolvió, un poco tímida. Cuando la perdimos de vista, Niall me clavó el codo en las costillas, mirándome sorprendido. Annie reía.
-¿Qué ha sido eso?- preguntó el irlandés, separando las palabras exageradamente. Ann volvió a reir, tapándose la boca con las manos.
-Me he dado cuenta de que ignorándola no consigo nada- me encogí de hombros.
-Querrás decir que te has dado cuenta de que te mueres por ella y que ignorándola la podrías perder- aclaró Annie, enroscando un brazo al de Niall y el otro al mío, ya que estaba en medio de nosotros dos.
-Puede ser- dije, a lo que se echaron a reir-. Ahí lo dejo.
-Hola Annie- saludó un chico de ojos verdes y mejillas sonrojadas. No sé si por ella, o si siempre las tenía así.
-Hola Sam- le sonrió Ann, también con las mejillas sonrojadas. Oh vale, ya sé como va esto. El tal Sam le sonrió otra vez mientras se marchaba. El rubio y yo giramos la cabeza práticamente a la vez para ver a nuestra amiga, intentando esconderse entre su propio pelo.
-¿Quién era ése?- le pregunté, divertido. Se deshizo de nuestros brazos y avanzó unos pasos más, riendo-. ¿No nos lo vas a decir?- me puse detrás de ella, haciéndole cosquillas en los costados. Por mala suerte llegamos a clase y ella entró rápidamente, todavía riendo. Se abrazó a Zayn, escondiendo la cabeza en su cuello.
*Louis Tomlinson*
Me entretení un montón hablando con Harry, así que cuando sonó el timbre, tuve que correr a mi taquilla para coger los libros. Fantástico, un inicio de semana perfecto. No hay nada mejor que llegar tarde a primera hora del primer día de la semana. Me gusta ser irónico. Con tanta prisa que llevaba no miré por dónde iba y choqué con alguien, acabando los dos en el suelo. Y por si fuera poco, ese alguien era Phoebe. Me puse colorado al momento.
-L-lo siento mu-mucho, Phoebe- tartamudeé. Me pegué mentalmente en la cabeza, no puedo ser tan tonto. Oh, vamos. Solo es una chica. Pero esa chica me traía loco. Phoebe sonrió tiernamente y negó con la cabeza. Me levanté y rápidamente le ofrecí una mano para ayudarla.
-Gracias- sonrió otra vez. Sentí desfallecer en ese mismo momento. Una vez los dos de pie, me quedé mirándola como un idiota. Apoyó una mano en mi hombro, se puso de puntillas y besó mi mejilla con una lentitud que me dejó muerto-. Nos vemos, Louis- susurró. Cuando quise darme cuenta (o cuando salí de mi trance), Phoebe ya se había ido. A ver, vamos por partes. Ha. Dicho. Mi. Nombre. ¿Puedo morir ya en paz? Y ha besado mi mejilla. Un beso. UN BESO. Yo con tanto en una sola mañana no puedo. Saqué el móvil de mi bolsillo, y al ver la hora me asusté. Me había quedado parado como una estatua unos veinte minutos. Ahora sí que tenía un castigo seguro. A no ser que no aparezca. Bien, esperaré a que suene el timbre. Vagué por el pasillo con cuidado de no hacer mucho ruido pensando en algún buen sitio al que pasar el rato. Giré una esquina y tropecé con las piernas de alguien, solo que esta vez no me caí al suelo. Las piernas pertenecían a la skater que tenía como amiga. Me senté a su lado.
-Hola Ann, ¿Qué haces aquí?
-Lo mismo te pregunto yo a tí- sonrió de lado, mirándome. Reí levemente.
-Se me ha pasado el tiempo y ya era demasiado tarde para entrar- me encongí de hombros, haciéndola reir-. Ahora sí, ¿Y tú?
-Liam también está en esa clase- murmuró echando la cabeza a un lado. Oh, ahora algunas cosas ya tenían sentido. Sonreí tiernamente.
-No te dejes vencer por un chico, Annie. Sé que Liam es mi amigo pero si no se ha querido dar cuenta de la chica tan estupenda que tenía delante de sus ojos, es culpa suya. No te pongas mal por él, ¿Sí?- me abrazó, conteniendo las lágrimas.
-Gracias tío Lou- ambos reímos.
-De nada cariño- hice una pequeña pausa, en la que Ann se secó algunas lágrimas que habían caído-. ¿Entonces te han dejado salir de clase?
-No, me escondí en el baño antes de entrar. Lo peor de todo es que tengo otra clase más con él y ni ganas tengo de verle, así que paso.
-No es por arruinarte más el día, pero en clase de música también está él- me asesinó con la mirada-. Vale, vale, lo siento. No te preocupes, nos tienes a todos nosotros también.
-Supongo que gracias- suspiró.
-Venga, anímate Annie- le di un pequeño codazo, haciéndola sonreir levemente.
-Lo intento, lo juro- susurró, suspirando de nuevo. No me gustaba ver a mi amiga así, pero no sabía que más podía hacer-. Por cierto, ¿Con qué se te ha pasado el tiempo, eh?
-Me he chocado con Phoebe, y madre mía, me ha besado la mejilla- sentí mi estómago revolotear; ¿Mariposas, verdad?-. Oh, y no te rías, pero me he quedado alrededor de veinte minutos parado como un tonto- no rió, pero le salió una sonrisilla-. Por eso se me ha pasado el tiempo- me encogí de hombros.
-Bien Louis, bien- palmeó mi brazo, divertida.
*Oriana Núñez*
Por raro que parezca, el día se me pasó realmente rápido. Ya estábamos a última hora del día, en la clase de música. Hoy no había compartido ninguna clase con Edward, así que por eso se me hizo raro lo rápido que habían pasado las horas. Pero sí que compartí una clase con Harry, y la verdad es que me dejó un poco pensativa. Entré a literatura (la clase que teníamos antes de música) y divisé al rizado al final de todo, con un chico castaño del que no recordaba el nombre. Cruzamos miradas y me sonrió. Bien, una sonrisa no era; más bien fue una mueca divertida, pero para mí fue una sonrisa. No entendí a qué venía. ¿No era que pasaba olímpicamente de mí? Maldito chico raro. Me senté junto a una chica rubia de grandes ojos marrones y hablé un poco con ella, prácticamente sobre Harry Potter. Sí, la conocía y había hablado con ella a veces por eso, porque ella tambien era Potterhead. Era una chica muy maja, pero demasiado seria la mayoría de las veces. Dejé mis pensamientos a parte cuando entré en música. Zayn y Annie compartían mesa, como todos los días. En la mesa de al lado, estaba Liam. Pero había dejado el asiento que quedaba cerca de Annie libre. Rodando los ojos, yo misma ocupé ese sitio. Lo saludé con una sonrisa, no tenía muchas ganas de hablar con él. Pero sí, aún así seguía siendo mi amigo.
-Hola Ann, hola Zayn- los saludé, girándome y dándole la espalda a Liam. Supuse que no le importó, ya que siguió leyendo su libro del que no me apetecía adivinar el título.
-¡Hola Ori!- me saludó Zayn de vuelta, efusivamente. Annie empezó a reir descontroladamente; el moreno la siguió poco después. Me reí de ellos por todo el escándalo que hacían los dos juntos.
-¿No os he dicho alguna vez que no se toman drogas?- los regañé, apuntándolos con un dedo acusador, en parte bromeando. Pero por otra parte empezaba a plantearme si de verdad las habían tomado antes de entrar a clase.
-Me parece que no, ¿Tú que opinas Zay?- Ann soltó una risita divertida. Zayn negó con la cabeza, de nuevo, efusivamente.
-Oye bollito, no me has devuelto el lápiz que te dejé en francés- exclamó, cogiendo el estuche de la castaña y revolviendo su interior. Sacó un lápiz, lo examinó y lo tiró lejos al ver que no era el suyo. Éste mismo fue a parar cerca de Liam. Annie siguió riendo suavemente.
-¡Eh, Liam! ¿Puedes pasarme el lápiz, por favor?- preguntó tímidamente, pero sin dejar su risita de lado. Liam, frustrado, levantó la vista del libro.
-¿Tienes piernas, no? Pues te levantas y lo coges tú misma- y dicho eso, siguió con su lectura. Me dieron unas ganas enormes de pegarle una enorme colleja por lo enormemente estúpido que había llegado a ser. Todo a lo grande. Lo cogí yo misma y se lo di a Annie, sonriendo con disculpa por su comportamiento. Que ni yo, Zayn o ni siquiera Annie entendía. Mi amiga se encogió de hombros, pero pude notar la tristeza en sus ojos. Y la verdad es que me dolía verla así.
*Annie Stonem*
Pasé toda la clase de música totalmente distraída. Ni siquiera me enteré cuando sonó el timbre, hasta que Zayn se levantó para recoger sus cosas. Oriana me acompañó a mi taquilla, ya que tenía que dejar unos libros. Al pobre Zayn lo castigaron en francés a quedarse media hora más, así que no podía volver con él a casa. Solo me quedaba Louis. Después de guardar todo lo que quería en mi taquilla, sacar el skate y recolocarme bien la mochila sobre el hombro derecho, Ori y yo nos dirijimos a la salida. Nos acercamos a Niall, Louis y Harry, quiénes hablaban sobre un partido que habría el fin de semana. Aunque estábamos allí, siguieron hablando del partido unos minutos más, hasta que Liam y la rubia de esta mañana se acercaron. Me puse al lado de Louis disimuladamente cuando los vi acercarse. Estaba a punto de decirle si podíamos irnos ya, pero Phoebe apareció y Louis se quedó tan embobado que ni se dio cuenta del pellizco que le di en el antebrazo.
-Hola Louis, ¿Puedo hablar contigo, o estás ocupado?- sonrió dulcemente. Le eché una mirada asesina sin que se diese cuenta.
-¡Claro que no!- exclamó nervioso-. Es decir, me refiero a que... Esto yo no, yo no estoy ocupado, no- asintió con la cabeza. Phoebe lo cogió de la muñeca y lo sacó de allí riendo.
Mierda. Gracias Phoebe.
-Hola chicos- saludó Liam, sonriendo a Ori y los otros dos chicos, pasando olímpicamente de mí. Resoplé, cruzándome de brazos, y me escondí tras la espalda de Harry haciendo ver que miraba otra cosa. Pero en realidad tenía la mirada fija en el horrible vestido de la rubia. ¿Acaso se ha vestido a ciegas? Pff, ya le vendría bien un estilista, sí señor. ¿Y dónde me va con esos tacones? ¡Que esto es una escuela no un pase de modelos! Aunque de modelo tiene poco, poquísimo, la verdad.
-Hola Liam- sonrió Niall-. Bethany- hizo un movimiento de cabeza, como para saludar supongo. La chica le sonrió de vuelta, desinteresada. Genial. Me acerqué a Oriana.
-Ori, yo me voy- susurré en su oído. Me miró y sonrió, asintiendo con la cabeza.
-Ten cuidado; nos vemos mañana Annie- besó mi mejilla. Me subí en el skate y lo más rápido que pude salí de allí. Juro que ya no aguantaba más. Cuando doblé la segunda esquina, bajé del skate y lo recogí; me apetecía caminar un rato. Por lo que lentamente eché a andar hacia casa. A dos calles de llegar, giré la vista hacia el parque donde vi por última vez a mi pesadilla, y por mala suerte estaba, y acompañado. Giraron la cabeza al mismo tiempo que echaba a andar a un ritmo más rápido. Pero eso no serviría de nada, al final tendría que enfrentarme a ellos. Un horrible escalofrío me recorrió la espalda. Seguí caminando, pero cuando estaba a punto de girar una esquina cercana, una mano agarró mi brazo con fuerza. Mierda.
-¿Dónde vas, Stonem?- sentí otro gran escalofrío al escuchar su ronca carcajada, sin rastro de humor.
-¿Acaso te importa, Austin?- rodé los ojos, a la vez que sacudía mi brazo y me giraba, a enfrentarme a Chris y otras dos pesadillas más; Chase y Trevor. Dejé el skate en el suelo, me crucé de brazos.
-No te he visto por el colegio, ¿Dónde has estado bonita?- colocó un mechón de pelo detrás de mi oreja, con una sonrisa burlona.
-Ya sabes la respuesta idiota- elevé la voz, este chico me sacaba de mis casillas. Negó con la cabeza, divertido. Pasó una mano por detrás de mi cuello y me agarró del pelo, tirándolo hacia atrás.
-Te dije que no te ibas a deshacer de mí- se giró a mirar a los dos tontos que miraban interesados la escena-. De ninguno de nosotros- carcajeó. Cerré los ojos con fuerza, cada vez me tiraba más del pelo.
-Suéltame Chris- gruñí, aguantando las lágrimas.
-Creo que sabes lo que quiero a cambio, preciosa- abrí los ojos. Chris hacía morritos con esa estúpida sonrisa burlona. Le pegué un puñetazo en el estómago, me soltó del pelo para irse hacia atrás, aguantándose el lugar afectado por mi golpe con los brazos.
-Ni te acerques a mí, estúpido- los dos idiotas que se habían quedado a los lados se acercaron a mí y me agarraron de los brazos, uno cada uno, con fuerza. Chris se incorporó, mirándome con cólera en los ojos. Cogió mi skate del suelo, y con fuerza lo estrelló contra el mismo. Se partió por la mitad.
-Y esto es solo el principio- escupió rabioso. Chase y Trevor me soltaron, tirándome al suelo, junto a mi destrozado skate. Chris sacudió la mano y los tres juntos echaron a andar. Ni me molesté en mirarlos más, recogí las dos mitades del skate y con lágrimas bajando por mis mejillas y medio cuerpo temblando, caminé lo que me quedaba para llegar a mi casa. Cuando alcancé a doblar la esquina, choqué con un chico, lo cual hizo que ambos cayesemos al suelo. Me sequé las lágrimas rápidamente.
-Oh, vaya, lo siento muchísimo- el chico se levantó. Me tendió su mano y me ayudó a levantarme a mí también. Cuando logré fijarme en él, descubrí que lo había visto por algún lado; su cara me sonaba un montón.
-No importa- le sonreí sincera-. Mh, por cierto, ¿No te conozco de algo?- el chico rió dulcemente.
-¿Annie Stonem, verdad?- asentí, un poco confundida-. Estoy contigo en física- esa respuesta me despejó un poco la mente. Sí, ojos verdes, pelo castaño oscuro, mejillas sonrojadas. Era el chico que siempre se sentaba detrás de mí. Pero ni siquiera sabía su nombre. ¿Cómo podía no saber el nombre de un chico tan mono? Tonta, Annie tonta.
-Ya me acuerdo, pero- me rasqué el brazo, avergonzada- lo siento, no recuerdo tu nombre- mis mejillas tomaron un color rosado.
-No importa- se rió al notar que había dicho lo mismo que yo había dicho antes-. Soy Sam, Sam Donovan- sonrió con una tremenda sonrisa encantadora, que dirritió mi corazón.
*Harry Styles*
Cuando entré a clase de lengua, la primera clase de la mañana del martes, estaba más vacío de lo normal. Quiero decir, no es que yo fuese de los que siempre llegan muy pronto al instituto, soy más de llegar dos minutos antes de que suene el timbre, pero esa mañana llegué extrañamente puntual. Niall y Annie estaban al fondo del aula, charlando; me acerqué a ellos.
-Hola duende, hola skater- sonreí dándole un beso en la frente a Ann. Era imposible no cogerle cariño a esa chica.
-Hola rizos- contestó el rubito. Cogí una silla y me senté frente a su mesa. Annie me sonrió, pero noté que no era la misma sonrisa alegre de siempre. Me preocupé.
-Annie, ¿Estás bien?- le acaricié la mejilla. Miró a Niall, luego a mí, y negó con la cabeza-. ¿Qué te pasa?
-No es nada importante, de verdad- susurró, triste. Niall y yo nos miramos. Ésta no era la Annie que nosotros conocíamos y queríamos. Pero aún así, preferimos dejar el tema. Si ella no quería hablar, no la molestaríamos. Nialler le pasó un brazo por los hombros y la acercó a él, Ann sonrió.
Los minutos fueron pasando, hasta que el dichoso profesor se dignó a aparecer. Pasé gran parte de la clase distraído (como normalmente me la pasaba). Después de una hora de tortura, el timbre que nos libraba de escuchar más al muermo del profesor sonó. Como ahora nos tocaba taller optativo, esperé a Niall y Annie y nos fuimos los tres juntos. Por el camino nos encontramos a Ori, que seguramente iba a teatro. Le dediqué una tierna sonrisa, que ella devolvió, un poco tímida. Cuando la perdimos de vista, Niall me clavó el codo en las costillas, mirándome sorprendido. Annie reía.
-¿Qué ha sido eso?- preguntó el irlandés, separando las palabras exageradamente. Ann volvió a reir, tapándose la boca con las manos.
-Me he dado cuenta de que ignorándola no consigo nada- me encogí de hombros.
-Querrás decir que te has dado cuenta de que te mueres por ella y que ignorándola la podrías perder- aclaró Annie, enroscando un brazo al de Niall y el otro al mío, ya que estaba en medio de nosotros dos.
-Puede ser- dije, a lo que se echaron a reir-. Ahí lo dejo.
-Hola Annie- saludó un chico de ojos verdes y mejillas sonrojadas. No sé si por ella, o si siempre las tenía así.
-Hola Sam- le sonrió Ann, también con las mejillas sonrojadas. Oh vale, ya sé como va esto. El tal Sam le sonrió otra vez mientras se marchaba. El rubio y yo giramos la cabeza práticamente a la vez para ver a nuestra amiga, intentando esconderse entre su propio pelo.
-¿Quién era ése?- le pregunté, divertido. Se deshizo de nuestros brazos y avanzó unos pasos más, riendo-. ¿No nos lo vas a decir?- me puse detrás de ella, haciéndole cosquillas en los costados. Por mala suerte llegamos a clase y ella entró rápidamente, todavía riendo. Se abrazó a Zayn, escondiendo la cabeza en su cuello.
domingo, 15 de septiembre de 2013
Chapter twelve.
*Zayn Malik*
Me tumbé boca arriba en la cama, con las manos en mi estómago, mirando el techo. Habían un montón de esas pequeñas estrellitas que brillan en la oscuridad, simulando el cielo nocturno. Annie bostezó, claramente cansada. Era un sábado por la mañana, temprano; Ann no solía levantarse a estas horas. Había sido mi culpa tenerla ahora levantada. Me aburría, y quería la compañía de mi mejor amiga. Paseé de nuevo la mirada por su cuarto. Desde la primera vez que había entrado ahí me había maravillado este lugar. Las paredes eran de un azul cielo brillante, aunque solo lo podía saber por la única pared que no estaba llena de pósters. Otra pared estaba ocupada por un gran armario de madera lisa. Las otras dos, completamente llenas de pósters. La mayoría eran de su querido pelirrojo. Algunas otras de otras bandas y cantantes que le gustaban. Mi póster favorito estaba cerca de su mesita de noche. No era un póster muy grande, pero salía mi amor platónico; Perrie Edwards. La integrante de Little Mix. Le rogué a Annie que me lo regalase, pero mis suplicas nunca dieron resultado. Sí, mi amiga es egoísta.
-Creo que iré a darme una ducha para espavilarme un poco, no consigo mantener los ojos abiertos- murmuró levantándose de la silla de su escritorio. Cogió lo necesario, besó mi mejilla y abandonó la habitación. Me quedé unos minutos más mirando de nuevo el techo; hasta que mi atención se posó en la melodia que sonaba desde el escritorio de Ann. Decidí ignorarlo, pero como insistía tanto, al final atendí la llamada.
-¿Diga?
-¿Annie?- era una voz de mujer, ¿Será su madre?
-No, soy Zayn- sí Zayn, claro, eso lo explica todo-. Soy el mejor amigo de Annie- me gustaba decir eso, sonaba bonito.
-Oh, hola Zayn, Annie me ha hablado mucho de tí- bueno, si es su madre claro que habrá escuchado de mí, supongo-. ¿Dónde está?
-En el baño, ¿Quiere que le dé algun recado?
-Sí, por favor. Dile que esta tarde no podré acompañarla a visitar a sus padres. Mia tiene dentista y me preocupa dejarla sola. Dile también, si no es molestia, que si necesita algo de dinero para las flores que pase por casa. La llave esta donde siempre, y el dinero en el segundo cajón de la cocina, también donde siempre- rió dulcemente. Bueno, así que no era su madre.
-Está bien- intenté memorizar todo-, yo le diré.
-Muchas gracias Zayn.
-De nada, eh...- todavía no sabía su nombre.
-Lo siento- rió de nuevo-. Soy Elle, la tía de Annie.
-Vale, de nada Elle. En cuanto salga se lo diré.
-Tengo que colgar. Muchas gracias, de nuevo- y sin más colgó. Dejé el teléfono donde antes estaba, junto al libro de francés. Eso me recuerda que no he ni empezado a hacer los ejercicios para el lunes. Muy bien, Zayn. Que buen estudiante eres.
-¿Por qué tan pensativo, Zay?- la voz de Annie me sobresaltó. Giré sobre mis talones. Ni cuenta me había dado que ya estaba sentada en su cama, con una toalla secándose el pelo.
-Ha llamado tu tía- frunció el ceño-. Ha dicho que no puede acompañarte a visitar a tus padres porque una tal Mia tiene que ir al dentista y no quiere dejarla sola o algo así- hice una mueca-. Oh, y que si necesitas dinero para las flores que pases por casa, que la llave está donde siempre y el dinero igual. Y creo que no me dejo nada- reí. La cara de Annie estaba entre la confusión, el enfado y la tristeza. Pero decidí no preguntar nada. Quizás no era el momento.
-Está bien- suspiró después de unos segundos-. Gracias.
-No hay de qué- le sonreí. Me senté a su lado-. ¿Qué quieres hacer?
-¿Me puedes dar un abrazo?- preguntó de la nada, ignorando mi pregunta. Me sorprendió que lo preguntara, pero aún así la abracé fuertemente.
*Oriana Núñez*
El lunes llegué demasiado pronto al instituto, así que esperé a que los chicos (menos Harry), Annie o Edward aparecieran para entrar con alguno de ellos. Me senté en un banco cerca de la entrada y con el IPod encendido me puse a escuchar algo de Bruno Mars. Cerré los ojos al son de Locked Out Of Heaven hasta que sentí unos labios presionando los míos. Me asusté, pero al abrir los ojos vi la sonrisa de Edward y me tranquilicé, riendo. Se sentó a mi lado.
-Hola Ori- sonrió tiernamente. Agarró mi mano y entrelazó nuestros dedos. Un gesto que me dejó prácticamente muerta; este chico era muy dulce-. ¿Qué escuchabas?- le pasé un auricular y en silencio escuchamos la voz de Bruno Mars. Luego de unos minutos, divisé a lo lejos una chica en skate y al instante supe que era Ann. Me vio y se acercó a nosotros.
-Hola chicos- saludó con la mano, mientras que con la otra recogía el skate del suelo. Ella también venía escuchando música, pero solo llevaba un auricular puesto, el otro colgaba.
-Hola Annie- la saludó mi novio. Sí, me encanta como suena. Ella le sonrió y ocupó el sitio a mi otro lado.
-Hey Ann, ¿Qué escuchas?- pregunté cogiendo el auricular que colgaba, antes de ponérmelo en la oreja.
-Heartbreak Girl- rió ante mi cara de no saber qué es eso-. Una canción de 5 Seconds of Summer.
-Mh, déjame escuchar- me quité mi auricular, se lo di a Edward y me puse el de Annie.
-¡Annie, Ori!- gritó la voz de alguien. Nos giramos a ver. Louis corría entre los estudiantes, empujándolos, para llegar hasta nosotras-. Jo, ¿Que no ven que hay un chico corriendo? Es que de verdad que no apartarse- refunfuñó con la vista a todos ellos. Ocupó el sitio al lado de Ann y pronto estuvimos todos apretujados en el banco-. Ah, Annie, adivina qué traigo- le sonrió divertido.
-A ver, por probar. ¿Una chocolatina?- rió a carcajadas. Louis asintió con la cabeza y la sacó de su mochila-. Gracias tío Louis.
-Oh, lo siento- rió Lou-. Hola Edward- el aludido se sacó un auricular.
-Hola Louis- sonrió.
-¿Qué tal con Oriana?- movió las cejas repetidas veces, pícaro. Juraría que se me tiñeron las mejillas de rojo. Edward se rió divertido.
-Perfectamente bien- apretó suavemente nuestra unión de manos.
-Jo Annie, tú y yo todavía estamos solteros- Ann le dio un codazo divertida y señaló con la cabeza a unos metros más lejos, donde Phoebe y un par de chicas más charlaban. Phoebe no paraba de mirar a Louis y sonreir. Éste último abrió la boca lo más que pudo, para después sonreir como tonto. Phoebe rió y apartó la vista.
-Oh Annie, aquí me huele a parejita nueva- le guiñé un ojo a Louis y éste se sonrojó.
-¡Chicos!- gritó Zayn corriendo hacia nosostros. Niall y Harry lo seguían por detrás, ahora disculpándose con una pobre chica que había sido atropellada por Zayn. Al llegar a donde estábamos, apoyó las manos en sus rodillas, respirando entrecortadamente.
-Zay, ¿Qué ocurre?- rió Annie, divertida. Zayn levantó la cabeza, pero antes de abrir la boca, un grito lo interrumpió. Un grupo de chicos llamaba a Edward. Me devolvió los auriculares, besó mis labios suavemente y se marchó con ellos. Me mordí el labio, viéndolo marcharse.
-Bueno, lo que quería decir es qu- otra vez fue interrumpido. Liam llegó de la mano de una chica rubia y alta. Recordaba perfectamente a esta chica. Era Bethany, una chica que había estado pillada por Liam desde hacía años pero éste siempre le daba largas porque decía que era una Barbie, por así decirlo. Pero qué demonios, ¿Qué hacía de la mano de ella?
-Hola chicos- sonrió, y tengo que decir que noté la sonrisa muy forzada-, os presento a mi novia- abrí los ojos por la sorpresa. Estaba a punto de ponerme a reir pero noté que lo decía enserio. Bien, no era una broma. Es decir, no está bien. No sé por qué, miré de reojo a Ann, a mi lado, quien miraba su regazo con la mitad del pelo tapándole la cara. No quise preguntar qué le pasaba, pero solo cogí su mano y la apreté con fuerza. Me devolvió el apretón y levantó la cabeza para regalarme una sonrisa. Más bien una mueca triste. Pero no le dije nada.
Hola cupcakes, sé que probablemente me mataréis a palazos pero que sepáis que yo os quiero mucho y que lo siento por haber tardado nosécuántotiempo en subir :/ Por recompensa, he subido dos capítulos, aunque este último es cortísimo pero quería dejarlo así, ya sabéis, para dejar un poco de intriga. Aunque me parece a mí que de intriga ni poca. Anyways, espero que os guste e intentaré subir pronto, pero no prometo nada. Un beso enorme, os quiero.
Chapter eleven.
*Oriana Núñez*
No recuerdo quién tuvo esta estúpida idea, pero empezaba a arrepentirme de haber aceptado. Ya que la fiesta de cumpleaños para Niall se celebraba en casa de Harry, habíamos tenido que inventar una excusa para que nos acompañara hasta allí. Lo peor de todo fue la cara burlona de Niall cuando fuimos a buscarle. Claro, Harry y yo no nos hablábamos desde el miércoles y vernos a los dos juntos fue un poco raro. Aunque no nos dirigimos la palabra ni una sola vez, podía notar su mirada clavada en mi nuca. Caminaba delante de él, para no tener que enfrentarme a su cara. De vuelta a casa de Harry, con Niall con nosotros, tampoco hablamos mucho ninguno de los tres. El duende se había puesto en medio de los dos y agradecí su gesto infinitas veces. Me dio la sensación de que Harry hizo lo mismo. No tenía ni idea de qué podía decir para deshacer el incómodo silencio. Me sentía mal por Niall, él no tenía culpa de lo que nos pasaba a Harry y a mí. Pero ni yo tenía idea de qué nos pasaba. Simplemente dejamos de hablarnos. Finalmente no dije nada, y el silencio nos acompañó hasta que llegamos a casa de Harry. El rizado sacó las llaves del bolsillo de sus tejanos, abrió la puerta y tiró las llaves al mostrador de la entrada. El pasillo de la entrada estaba ténuemente iluminado por la luz que entraba por la puerta medio abierta. Al ser la última en entrar, me encargué de cerrar la puerta. Habíamos acordado que al llegar nosotros, cuando la casa quedara a oscuras otra vez, Louis y Liam se encargarían de encender las luces. Pero estaban tardando demasiado. Sentí la mano de Niall agarrando mi brazo con fuerza y entonces recordé que era claustrofóbico. Pegué una patada a la oscuridad que tenía delante y por suerte acerté en darle a Harry. Se quejó con un sonido ahogado. Y entonces, las luces se encendieron. Una disculpa sonó a lo lejos; los tres caminamos hacia la voz.
-¡Felicidades rubito!- exclamó Louis apuntándolo con un spray decorado con detalles de Spiderman, de donde salía un hilo blanco. Chico raro. Niall sonrió como un niño pequeño y recorrió la sala con la mirada. Habíamos dedicado la tarde anterior, y parte de esta tarde, antes de ir a buscarlo, en decorar el sitio. Nos quedó extrañamente genial; ya que los pocos que hacíamos algo nos pasábamos la mayor parte del tiempo riendo y gastando bromas. La mirada azulada del rubio se posó en la mesita de centro. Antes de irnos, vimos a Annie muy concentrada en la cocina, así que seguramente todo eso lo había preparado ella. Estaba la mesita llena de bandejas de pequeños bocadillos con Nutella, cupcakes de chocolate y otros de colores vivos todos adornados con gominolas, otra bandeja llena de galletitas, palomitas de colores, refrescos y zumos. Ann tenía una bonita sonrisa de suficiencia en los labios. Entre todos le dimos un gran abrazo al cumpleañero.
-Muchísimas gracias chicos, ya pensaba que os habíais olvidado- se cruzó de brazos, pero una sonrisa persistía en su rostro. Cierto, esta mañana habíamos actuado todos como si nada pasase, como si fuese un día más de la semana. Aunque vimos sus ojos azules inundados de tristeza, hicimos un gran esfuerzo para resistir hasta esta tarde. Pero es difícil negarle un buen abrazo al irlandés.
*Annie Stonem*
No me podía creer que ya había pasado todo un mes. El tiempo realmente pasaba rápido con buena compañía. Por suerte, me adapté perfectamente al nuevo instituto. No es que hice muchos amigos, pero por los que tenía de momento eran más que suficiente. Zayn definitivamente se volvió mi mejor amigo. Niall, más o menos, igual. Habíamos tenido alguna que otra 'cita' (no penséis mal, solo como amigos) en Nando's. Louis se volvió como un tío para mí. Siempre que podía me regalaba una chocolatina. Y yo más que encantada le regalaba un beso en la mejilla. Oriana digamos que también se convirtió en una mejor amiga para mí. En realidad, era como mi hermana; la admiraba. Pero nunca se lo dije, ni diré. Harry era muy bueno conmigo, menos cuando estaba con Ori. Misteriosamente ni me hablaba ni nos dirigía la mirada. Ellos dos llevaban todo este mes sin hablarse. Hasta teníamos una apuesta para cuándo volverían a hablarse. Idea del rubito irlandés. Y por último, Liam. Solo Zayn lo sabía, pero secretamente me había enamorado de él. Un poquito. Al menos eso decía Zay, ya que yo no creía que en tan solo un mes pudiese enamorarme. Pero muy en el fondo, sabía de sobras que lo estaba. Y que podía.
Por suerte, no volví a ver a Chris. Lo agradecía, muchísimo. No me apetecía volver a ver a ese chico en mi vida. En realidad, no me apetecía ver a nadie de mi antiguo instituto. Durante todo este mes, Sophie intentó volver a contactar conmigo, pero esta vez ni siquiera atendí al teléfono. Preferiría no hablar de eso, la verdad.
Mh, por canviar de tema. Ori y Edward estaban casi saliendo. Digo casi porque se dieron un beso, pero no quedaron en nada. Todavía. Tengo la certeza de que este dulce chico se lo pedirá tarde o temprano. Se notaba que a Oriana le gustaba, y me sentía feliz por ella.
-Oye Ann, ¿Puedo acompañarte este domingo a Hyde Park?- interrumpió mi mejor amigo mi narración interna.
-Claro, ¿Quieres hacer de modelo para mí?- subí y bajé las cejas repetivas veces, riendo. Todos los domingos iba a Hyde Park y durante horas tomaba foto a todo lo que se moviese, respirase y llamase mi atención. O simplemente fotografiaba lo primero que tenía delante, dándole un efecto de luz que hiciese la foto especial. Siempre iba, a cualquier época del año.
-Gracias pero no, gracias- negó, chasqueando la lengua.
-Entonces no serás de ayuda Zay, ¿Para qué quieres venir?- el moreno hizo un gesto con la cabeza y nos sentamos en el suelo, la espalda contra la pared.
-Para pasar el tiempo contigo.
-¿Te enfadarías si te tomo una foto, aunque no quieres ser modelo por un día?- agarré su mano suavemente.
-Supongo que no. Pero que salga bien, ¿Eh?- se llevó mi mano a los labios, besó mis nudillos-. Confío en tí, eres genial con una cámara en las manos.
-Bueno, gracias. Pero exageras- reí.
-No exagero; en serio, créeme- sonrió. Besé su mejilla, y no dije nada más. A veces me gustaba el silencio.
*Liam Payne*
A segunda hora de la mañana del viernes teníamos libre, así que Niall y yo nos fuimos a dar una vuelta; sin salir del recinto del instituto, claro. Hacía un poco de frío, pero no nos apetecía estar dentro. El duende parecía muy concentrado pateando una pequeña piedra que encontramos, así que no entablé ninguna conversación. No tenía muchas ganas de hablar, la verdad. Durante la media hora siguiente, caminando dando vueltas alrededor del edificio, observé a los pocos alumnos que habían decidido pasar el tiempo ahí afuera, como nosotros. Al girar una esquina, divisé a unos metros a Annie y Zayn apoyados contra la pared, charlando. Codeé a Niall, quien dejó su atención a la piedra para mirarme. Señalé con la cabeza, pero cuando volvimos la mirada, lo que vimos fue como una daga directa a mi corazón. Zayn giró la cara hacia Ann, y ésta, a la vez, también la giró; los labios de ambos chocaron. Nialler me miró un poco preocupado. Le había confesado a mi amigo la atracción que sentía por Annie. Estaba enamorado de esa chica. Giré sobre mis talones y a grandes zancadas, deshice el camino que hicimos. El rubio agarró mi brazo, frenándome lentamente. Me preguntó con la mirada mi estado de ánimo, que con solo una triste mueca contesté lo pésimo que era. Y tan solo me abrazó. Era lo que en estos momentos más necesitaba.
*Harry Styles*
-No me puedo creer que te esté ayudando con tu estúpida idea- se quejó Louis en un susurro por quinta vez. Le empujé con el codo y al aguantarse de puntillas, agachado, se cayó. Miré por encima del arbusto una vez más, comprobando que la feliz parejita no nos hubiese descubierto. Por suerte, siguieron con la tonta conversación. Ni siquiera prestaba atención. Me giré a ver a Lou, de brazos cruzados.
-Yo no te obligué, melón. Eres mi mejor amigo, al menos me podrías apoyar un poco- hice un puchero, que seguro que con él funcionaba. Y funcionó.
-Hazza, yo te apoyo- sonrió levemente-. ¡Pero no vuelvas a llamarme melón!- tapé su boca con mi mano, en un movimiento rápido.
-No levantes la voz; melón- añadí con una sonrisa burlona. Me lamió la mano, y yo la aparté con asco-. Te mataré, ¿Lo sabes?
-Entonces te quedarás sin tu mejor amigo- levantó una ceja. Me encogí de hombros.
-Tengo a Niall.
-Ya no te quiero, chínchate- se cruzó de brazos.
-Bueno, Niall sí me quiere- le saqué la lengua. Lou, en un enfado fingido, se abalanzó hacia mí para pegarme. Acabamos rodando por el suelo, muertos de risa-. Era broma, Lou. Siempre serás mi mejor amigo, aunque te mate por ser un estúpido.
-Aw que bonito- dijo sarcático-. Tú igual, aunque seas un celoso con problemas en aceptar que le han quitado a su chica- sonrió como si nada, divertido.
-Ahí te has pasado, Tomlinson- refunfuñé.
-Sí, pero bien que llevas toda la hora espiando a Ori y Edward- miró disimuladamente por encima del arbusto, y rió-. Que por cierto, ya no están.
-¿¡Qué!?- exclamé, levantándome del suelo. El muy idiota me había mentido, y ahora Oriana y Edward me miraban sorprendidos. Bueno, Edward me miró sorprendido. Oriana me mataba con la mirada. Me sonrojé a más no poder, ahora sí que mataría a Louis. El muy imbécil se puso a reir histéricamente. Sí, sí, muy gracioso. Ya te lo haré pasar mal, muy mal. ¿Y lo mejor? Con Phoebe. En fin; me giré hacia el idiota, que al percibir mi mirada de infinito odio echó a correr despavorido.
*Oriana Núñez*
Harry se marchó corriendo (no hace falta decir que con las mejillas más rojas que había visto en mi vida), detrás del que me pareció que era Louis, y resoplé con fuerza. ¿Qué demonios hacía ahí? Como me entere que nos estaba espiando, lo mataré. Edward soltó una risita, y no pude evitar sonreir. En el fondo fue divertido ver a Harry tan avergonzado. Seguro que no lo ha pasado más mal en toda su vida. Sacudí la cabeza y giré a ver a Edward. Antes de que Harry nos interrumpiese, él estaba a punto de decirme algo. Y moría de la intriga.
-Bueno, ¿Qué decías?- sonreí tímidamente, mordiéndome el labio. Edward se sonrojó levemente, y apartó por unos segundos la mirada.
-Yo, bueno... Yo s-solo quería preguntarte una cosa- se rascó la nuca nervioso. Era adorable cuando se ponía nervioso.
-Pues pregunta- volví a sonreir.
-Em, Ori; esto... ¿Quieres s-ser mi novia?- preguntó, con las mejillas pintadas de un tierno color rojo. Se me llenaron los ojos de lágrimas-. Ori no, cielo no llores- me abrazó por los hombros.
-Claro que quiero, tontín- solté un par de lágrimas, sonriendo. Edward rió levemente y rozó sus labios con los míos, en un beso inocente. Nuestro segundo beso.
*Niall Horan*
Después de intentar animar a Liam por lo que quedaba de hora, tuvimos que hacer camino hasta el taller de música, ya que ahora teníamos dos horas de taller optativo. Fuimos los primeros en llegar. Nos sentamos en los sitios que normalmente cogíamos, esperando al resto del grupo. Dos segundos más tarde, vimos a un Harry y a un Louis totalmente enfurruñados cruzar el umbral de la puerta, de brazos cruzados. En vez de sentarse juntos, como normalmente hacían, Hazza se sentó a mi lado. Lou al lado de Liam. Los asientos del medio correspondían a Zayn y Annie. Los dos últimos nombrados entraron unos minutos más tarde. El gruñido de Liam no tardó en escucharse, pero esta vez nadie rió por lo bajo. Fue un gruñido triste, melancólico. Le dediqué una sonrisa tranquilizadora; aunque Liam solo revoleó los ojos. Ann tomó asiento a mi lado, besando mi mejilla. Zayn se sentó en el asiento vacio, entre Liam y Annie. Me acerqué disimuladamente a la oreja de Ann.
-Oye, después tengo que hablar contigo; ¿Sigue en pie nuestra cita?- la castaña rió, asintiendo. El cotilla de Harry acercó su cara también a nosotros.
-¿Tenéis una cita?- preguntó sorprendido, intentando no levantar el tono de voz. Annie volvió a reir, esta vez un poco más fuerte.
-Es una salida de amigos, pero de broma lo llamamos 'cita'- explicó. El ricitos abrió la boca en forma de 'o', en un sonido casi inaudible.
-¿A dónde iréis?- volvió a preguntar, aunque ya no parecía tan interesado en el tema.
-A Nando's- reí levemente. Hazza rodó los ojos, divertido.
-No sé ni por qué pregunto- los tres reímos.
-¿Por qué tan molesto, Harry? Cuando has entrado, me refiero- añadí. Resopló y le lanzó una mirada de odio a Louis. Ui, eso pinta mal.
-Louis y yo nos hemos peleado- levanté una ceja, como pidiendo un por qué-. Por su culpa, Ori y su estúpido amigo del cuál no quiero recordar el nombre me han pillado espiándolos- Ann lo interrumpió con un movimiento de mano.
-¿Qué demonios hacías espiando?
Las mejillas de Harry tomaron un color rosado, casi inexistente; pero siguió hablando sin contestar a la pregunta.
-Me he enfadado con él por eso. Entonces al volver nos hemos cruzado con Phoebe y le he hecho la zancadilla a Louis, que por patoso ha acabado en el suelo- se encogió de hombros.
-Pobre tío Louis- comentó Annie, negando con la cabeza.
-Espera, espera; ¿Tío Louis? Lo decías en plan: 'eh, ¿Qué hay tío, todo guay?' o tío de tío- Harry movió las manos exageradamente, haciéndome reir con disimulo.
-No seas tonto; tío de tío- rió Ann, divertida. Harold, resoplando, rodó los ojos y dejó de prestarnos atención. Con el dedo índice en mi sien, le mostré a Annie un gesto de que Harry estaba loco. Muy en el fondo lo estaba.
*Annie Stonem*
No demoramos mucho en Nando's. Comimos algo rápido, pero tampoco con prisa, y enseguida estábamos en el parque al frente de la casa del duende, charlando. Fuera lo que fuese lo que quería decirme, ya estaba tardando. No me decía nada. Hasta que de una vez por todas, habló de lo que me interesaba (o más bien dicho, lo que me había dejado intrigada el resto de la mañana).
-¿Estás con Zayn?- la pregunta me tomó por sorpresa.
-No, estoy aquí, contigo- no pudo evitar reir. Me codeó suavemente en el brazo.
-No me refiero a eso; y lo sabes Stonem- asentí, sonriendo inocente.
-No Horan, no estoy con él. ¿Por qué la pregunta?- no entendía, la verdad, a qué vendría.
-Os distéis un beso- susurró bajito, pero llegué a escuchar su voz. Solté una gran carcajada.
-¡Oh! ¿Era por eso?- volví a reir-. En realidad no pasó nada. Zayn me iba a dar un beso en la mejilla, yo giré la cara porque hacía rato que no hablaba y me dio un beso aquí- señalé un poco más arriba de mi labio superior. Una oleada de alivio cruzó la cara de Niall. No entendí por qué, pero no pregunté. A veces es mejor no saber algunas cosas. O eso es lo que siempre pensé.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)